Cotentin, al Oeste de Normandía

01.11.2016 11:39

A vista de pájaro parecería un desmesurado rompeolas, y algo de eso hay. Contiene la furia del Atlántico antes de que pretenda convertirse en las corrientes marinas que atraviesan el Canal de la Mancha. Es una prolongación del macizo armoricano y ha visto pasar desde las legiones romanas a los paracaidistas norteamericanos.

Flavio Valerio Constancio, el emperador romano padre de Constantino el Grande, le cedió el nombre, a la península y también a la ciudad de Coutances. Obviamente ambos deformados con el tiempo. La península está partida por las Marismas de Cotentin y de Bessin, que en otros tiempos convertían la zona en intransitable y transformaban la costa septentrional prácticamente en una isla.

En el sur, desde los miradores de Pointe du Roc en la haute ville, la ciudad alta de Granville, ya queda demasiado lejos la silueta del Mont Saint Michel, primera parada obligada en Normandía al entrar por el departamento de La Manche. Tampoco se aprecian demasiado bien las islas de Chausey. La muralla del siglo XV aun rodea el casco antiguo al que la Grande Porte facilita el acceso. Como en Saint-Malo, Dunkerque o Dieppe, durante el reinado de Luis XIV se concedieron patentes de corso. Aquí, entre setenta y ochenta de sus navíos fueron armados. Granville se acabó convirtiendo en villa balnearia en la que se trataba el asma y fue visitada por Stendhal, Michelet y Víctor Hugo.

Regnéville-sur-Mer conserva las interesantes ruinas de su castillo medieval, de las que apenas quedan algunos muros que parecen desafiar la gravedad. Estuvo ligado a Carlos II de Navarra, Charles le Mauvais y también fue ocupado largo tiempo por los ingleses. La iglesia de Notre-Dame, del siglo XII, tiene un característico y voluminoso campanario. El puerto había sido activo con el comercio de la cal y con la flota de pesca que partía hasta los caladeros de Terranova.

Parece ser que el jazz proviene de los manzanos en Coutances, pero es el nombre del festival que, desde 1982, se celebra anualmente en primavera: Jazz sous les pommiers. Coutances es reconocida también por su catedral gótica del siglo XIII. Notre-Dame se construyó sobre el promontorio que domina la ciudad y dicen que sus campanarios son visibles desde la misma isla de Jersey, a cuarenta quilómetros de distancia. Durante la Segunda Guerra Mundial sufrió una de las facetas más adversas de la naturaleza humana, fue prácticamente arrasada durante un bombardeo que causó más de trescientas víctimas. Su eje principal, formado por las calles de Saint Nicolas, Tancrède y Geoffrey de Montbray unen Notre Dame con la iglesia de Saint Pierre.

Siguiendo hacia el norte se encuentran las dos villas balneario de Barneville-Carteret, unidas en un solo municipio desde 1965. Desde Barneville hay un buen panorama del puerto de Carteret desde donde parten los transbordadores hacia las islas del Canal: Jersey y Guernesey. La primera se ve particularmente bien desde el mirador de Saint Jean de la Riviere. Si la visibilidad es óptima se aprecia el Château de Montorgueil en Gorey. Entre Jersey y la costa normanda resaltan en un profundo color azul los islotes Ecrehou. Carteret posee una bonita y amplia playa de arena fina rematada por una hilera de casetas de baño y por el faro.

Cotentin acaba al noroeste en el cabo de La Hague. Península en el extremo de una península donde asoma el Nez de Jobourg, uno de los acantilados más altos de Europa. En las cercanías hay tres grandes grutas, la grotte du Lion, la de la Petite église y la de la Grande église, en las que los contrabandistas solían esconder sus mercancías. Cerca, el faro de Goury señala las corrientes de las mareas de raz Blanchard. Una cruz recuerda a los veinticuatro marineros del submarino Vendémieire, naufragado en junio de 1912 entre el cabo y la isla de Aulderney. Su pecio reposa a cincuenta y tres metros de profundidad. Antes de llegar a Cherburgo hay varias pequeñas poblaciones con encanto: Omonville-le-petite, Omnoville-la-Rogue, Gréville-Hague en cuyos paisajes se inspiraba el pintor local Jean-François Millet: L’Église de Gréville, Le Rocher du Castel Vendon... En septiembre de 1898 se le dedicó una estatua que, a excepción del busto que hoy se conserva junto a su casa natal, se fundió para fabricar armamento durante la Segunda Guerra Mundial. Una nueva estatua fue restituida en 1998. En Naqueville hay un bonito castillo del siglo XVI con dos torres circulares cubiertas que guardan la puerta, de la misma época data la mansión de Dur-Écu. En Querqueville la capilla de Saint Germain fue de las pocas que escapó a la destrucción de las incursiones vikingas.

Aun en la costa septentrional de Cotentin y dejando atrás Cherburgo, sobre la punta de Barfleur, Gatteville tiene dos faros situados uno junto a otro, el segundo, una esbelta torre de 32 metros de altura entró en servicio en abril de 1835 substituyendo al primero, construido en granito en 1774, cuando quedó obsoleto. Su rayo se cruza con el del faro de la isla de Wight, en el otro lado del Canal. La chapelle de Bonsecurs, un antiguo templete del siglo XI también es conocida como capilla de los marinos y en la misma plaza un antiguo campanario romano se sostiene sobre la iglesia parroquial de Saint Pierre, al que se accede tras ascender noventa y tres escalones.

Si debemos creer a Geoffrey de Monmouth en su Historia Regum Britanniae, el rey Arturo partió del puerto de Barfleur hacia Gran Bretaña para combatir a los romanos. Con un poco más de certeza, también zarpó de este puerto en 1066 Guillermo el Conquistador, poco antes de ganar la batalla de Hastings que le convertiría en rey de Inglaterra. La bahía de Saint Vaast la Hougue es la más antigua explotación ostrícola de la cuenca normanda, la población estaba celada por dos fortificaciones construidas el mismo año, 1694, en la isla de Tatihou por Benjamin de Combes, discípulo del célebre arquitecto militar Sébastien le Preste de Vauban. A Tatihou se puede llegar en un pequeño vehiculo anfibio, aunque es accesible a pie cuando hay bajamar. Antiguamente acogió un lazareto, durante la Gran Guerra se confinaron prisioneros de guerra austrohúngaros y en tiempos de la guerra civil española refugió a mujeres y niños republicanos. Una estatua policromada representa al obispo de Arras en el siglo VI, Saint Vaast, en la antigua capilla de los marinos. Carentan es la capital de las marismas, situada en el corazón del Parc Naturel Régional des Marais du Cotentin et du Bessin, posee unas arcadas únicas en la place de la République que probablemente formaron parte de un mercado cubierto. El edificio del ayuntamiento, del siglo XVI, había sido convento y cuartel antes de devenir consistorio. Alrededor de la catedral hay algunas bellas callejuelas adoquinadas.

Sainte Mère Église es famosa por haber sido el campo de aterrizaje de quince mil paracaidistas norteamericanos la noche del 5 de junio de 1944, la víspera del desembarco. La 82ª división aerotransportada liberó la población a las cuatro y media de la madrugada. En el campanario de la iglesia Notre Dame de l’Assomption se colgó, más recientemente, un maniquí representando a John Steele, el paracaidista que pasó un par de horas intentando zafarse de su paracaídas allí mismo. Otros aterrizaron sobre las copas de los castaños y tilos que bordeaban la carretera que lleva a Carentan.

Cotentin acaba prácticamente en una playa también famosa por haber formado parte de la operación de desembarco. Los cinco quilómetros que se extienden entre Sainte Marie du Mont y Quinéville recibieron a los 32.000 hombres de la 4ª división de infantería norteamericana. Su nombre en código fue Utah Beach.

© J.L.Nicolas

 

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