Danau Toba

31.05.2013 20:06

La impresión que da cruzar el umbral de la puerta del avión es la de recibir un puñetazo de un enorme guante de boxeo. Noquea. Deja los sentidos aturdidos a causa del contraste entre las horas pasadas con aire acondicionado en la cabina y una realidad que supera los cuarenta grados y el ochenta por ciento de humedad. Bajar las escalerillas no lo soluciona. Es Medan, en Sumatera Utara, el norte de la isla de Sumatra.

Medan estaba demasiado al sur de Banda Aceh para haber sentido los efectos del maremoto del día de San Esteban del 2004. Sus estragos provocaron el final de los enfrentamientos entre un debilitado GAM – Gerakan Aceh Merdeka- la guerrilla de Aceh, el antiguo sultanato y provincia rebelde que durante años estuvo reclamando su independencia, y las tropas de Yakarta. Más de doscientas mil personas murieron o desaparecieron engullidas por las aguas.

A la carrera entre el aeropuerto y la cercana estación de autobuses se puede llegar a tiempo de alcanzar el que se dirige a Prapat, junto a las orillas de Danau Toba, el lago Toba, una enorme masa de agua en el centro de Sumatra que incluso tiene una isla interior, Pulau Samosir, coronada por un altiplano que alcanza los mil seiscientos metros. Como las muñecas rusas, una isla dentro de una isla dentro de… la enorme caldera de un antiguo volcán. Junto al mercado de Prapat está el embarcadero. Desde allí sale más o menos periódicamente algún bote que atraviesa las aguas para llegar a Tuk Tuk, en Samosir. Tuk Tuk dispone de la mayor parte de alojamientos de la isla, incluso se ofrecen en alquiler las enormes casas Batak que recuerdan una nave invertida.

Samosir y las tierras que rodean el lago Toba son el hogar de varios clanes Batak: Karo, Pakpak, Simalungung, Toba, Angkola y Mandailing. Se cree que son descendientes de la población protomalaya que habitó las estribaciones del Himalaya al norte de Birmania y Tailandia. Habían sido cazadores de cabezas y consecuentemente temidos por sus vecinos y por los primeros mercaderes y evangelizadores occidentales que llegaron a sus territorios. Aun se puede ver en la aldea de Ambarita el bloque de piedra donde sus prisioneros eran decapitados y el círculo de sillas de granito donde se reunía el consejo. Ahora nadie pierde la cabeza y el lago concentra muchas de sus ocupaciones, empezando por la pesca. Como las viviendas Batak de Ambarita, las de Simanindo están decoradas con motivos geométricos y vegetales generalmente tricolores. Un grupo de casas tradicionales se ha convertido en un museo. Hay piedras para moler, canoas y objetos que fueron de uso común. Una de ellas fue morada del rajá Simalungun y sus catorce esposas. Diez cráneos de búfalos, con sus astas, ornan como si estuvieran ensartados uno sobre otro la fachada y representan a diez generaciones de la dinastía.

Toda la isla está salpicada de antiguas tumbas, de sepulcros esculpidos y de mausoleos tribales. En Tomok, la mayor localidad de Samosir, está el sarcófago del rey Sidabutar, uno de los últimos rajás animistas. Su rostro está esculpido sobre la lapida. Cerca le acompañan una veintena de estatuas de piedra formando un círculo.

Un par de monolitos blanqueados señala el punto en la carretera por donde pasa la línea del ecuador terrestre que separa grosso modo las tierras de los Batak de las de los Minangkabau. Aun situando un pie en cada hemisferio no se siente nada especial más que calor.

Los Minangkabau, el pueblo del búfalo victorioso, conservan algunas de sus tradiciones y creencias animistas aun siendo profundamente musulmanes y son una de las escasas sociedades matrilineales que existen. Proceden de las tierras altas de Sumatra occidental, donde tras el declive del Imperio de Srivijaya formaron su propio reino entre los siglos XII y XIV. Su arquitectura tradicional se diferencia de la Batak por los tejados superpuestos de gruesas capas de hoja de palma de las rumah gadang, las grandes casas comunales, como la de Pandai Sisek, rodeada de grandes extensiones de arrozales. La forma de los tejados quiere recrear las astas del búfalo. Tal como Jam Gadang, la torre del Reloj, en Bukittinggi, la principal ciudad Minagkabau, cómodamente replegada entre los montes Merapi, Singgalang y Sago. Como su nombre indica, Bukittinggi significa colina elevada, goza de una apacible temperatura para su latitud gracias a estar situada casi a mil metros sobre el nivel del mar. Bukittinggi se formó alrededor de la fortaleza holandesa que se construyó en 1825 en la colina Jirek, Fort de Kock. La ciudad fue la base de los holandeses en Sumatra durante la época colonial. También lo fue de los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Ellos legaron un complejo de búnquers y túneles subterráneos, Lubang Jepang. A un extremo de su principal avenida, jalan Ahmad Yani, y junto al Big Ben local, Pasar Atas concentra a todos los mercaderes de la región en sus encuentros semanales.

En las afueras de la ciudad Ngarai Sianok ha sido considerado el Gran Cañón de Indonesia. Tiene cuatro quilómetros de longitud, atractivas cascadas asequibles al baño y una espesa vegetación tropical. Más al sur Pandai Sikat es una pequeña localidad famosa por sus tejedoras y sus tejidos Kain Songet, telas ricamente bordadas con hilos de oro y de plata que se emplean como sarongs o pañuelos.

Noventa quilómetros al sur de Bukittinggi la ciudad de Padang ofrece la extraordinaria oferta culinaria de los Minangkabau. La comida Padang excede los limites de la ciudad y es conocida en toda Indonesia, en Malasia y Singapur, aunque obviamente es más asequible, por la variedad, disfrutarla en Sumatra. La leche de coco y la guindilla roja están presentes en numerosos platos. La costumbre al uso quiere que, en lugar de la carta, el camarero sirva sobre la mesa un pequeño plato de cada una de las especialidades. El cliente es libre de seleccionar aquellos que le apetezcan y solamente pagará por aquellos que haya tomado. La especialidad más destacada es el Rendang, un estofado de carne, que puede ser de búfalo, picante. Verdaderamente picante, no se regatea con la guindilla.

Al este de la isla, Pekanbaru, el nuevo mercado, está en el interior pero el río Siak es navegable. Por su puerto se exporta el carbón y el café de Sumatra. Syarif Kasim II fue el último sultán de Siak y el último que cedió su poder a la República de Indonesia. Pekanbaru es también la capital de Riau y la puerta al estrecho de Malaca y a Singapur.

© J.L.Nicolas

 

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