El Libro de Kells

29.09.2015 09:51

Kells es una pequeña población del condado de Meath que cuenta con unos cinco mil habitantes Dista unos sesenta y cinco quilómetros de Dublín. La apertura de la autopista M3 la ha aproximado considerablemente a la capital, al reducir el tiempo de desplazamiento y haciéndola apetecible como alternativa a residir en esta. Mil doscientos años antes que existiera la autopista se estaba acabando de construir el monasterio. Los vikingos habían saqueado Iona, en las Hébridas escocesas, expulsando a los monjes de San Columba y matando a sesenta y ocho. Estos buscaron refugio en Irlanda.

Pero si la ciudad es conocida por alguna cosa es por su libro ilustrado, el Leabhar Cheanannais, el Libro de Kells. Entre finales del siglo VII o inicios del VIII se produjeron en los escritorios de los monasterios de las islas británicas, especialmente en los irlandeses, los manuscritos que se han llamado iluminados, en referencia a las ricas ilustraciones y tapas con que se decoraron y que se han calificado de trabajo de ángeles. El Codex Ardmachanus o Libro de Armagh, el Cathach de San Columba, que posiblemente contiene los elementos más antiguos que se conocen del antiguo lenguaje gaélico, los Evangelios de Lindisfarne o el Libro de Durrow son otros ejemplos de textos contemporáneos al de Kells, en los que se empleó la caligrafía denominada scottica, embrión de la actual tipografía gaélica o celta. Incursiones vikingas, invasiones normandas, la absorción de la iglesia irlandesa por la de Roma y la llegada de ordenes monásticas europeas contribuyó a la desaparición de este arte hacia el siglo XII. Los últimos vestigios de los motivos tradicionales celtas de la Téne se fundieron con un nuevo estilo: el románico procedente de Inglaterra y del continente.

El libro de Kells es un incunable del siglo IX manuscrito en latín que contiene los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento con algunos prefacios. Pero lo que lo convierte en singular es el excepcional esmero puesto en la elaboración no solamente de sus ilustraciones sino en el exquisito detallismo dedicado en su caligrafía. Es una de las obras maestras de este arte en Occidente y el más refinado de los tesoros bibliográficos irlandeses.

Existen diversas teorías sobre el origen y la procedencia del manuscrito. Quizás las más coherentes sean las que indican que fue creado en Iona por monjes de la comunidad de San Columba y que, ante las incursiones normandas, fuera continuado en los escritorios monacales de Kells. Otras señalan que fue enteramente producido solamente en uno de los dos lugares,  Iona o Kells. La primera de ellas es la más ampliamente aceptada.

La mención más antigua que existe sobre el libro, y de la presencia de este en Kells, se encuentra en una entrada de 1007 de los  Anales del Ulster, en la que se señala su robo de la sacristía y su recuperación unos meses mas tarde: “El Gran Evangelio de Colum Cille fue perversamente robado de noche de la sacristía de poniente en la gran iglesia de piedra de Cenannas (Kells). Era el más preciado objeto del mundo occidental merced a su ornamentación. Este Evangelio fue recuperado tras dos meses y veintidós noches, sus tapas áureas fueron arrancadas y el césped ya crecía sobre el.”

En el siglo XII continuaba allí, en Kells, ya que se copiaron en sus páginas documentos referentes a unas tierras pertenecientes a la abadía. El libro permaneció en la ciudad hasta 1654, año en que, ante la amenaza de las tropas de Cromwell, el gobernador lo envió a Dublín. Henry Jones, futuro obispo de Meath, entregó el libro al Trinity College en 1661, donde permanece desde entonces.

El manuscrito comprende en la actualidad 339 páginas. Estas se elaboraban con vellum, piel de ternera u oveja repetidamente pulidas hasta conseguir la calidad adecuada para poder fijar la tinta sobre ellas. Inicialmente de un tamaño relativamente irregular, se volvió a encuadernar a unas dimensiones de 33 por 25 centímetros, amputando algunas de las ilustraciones. Cada página contiene entre 17 y 19 líneas a columna única. Se cree que la escritura de los textos se debe a la mano de tres escribas distintos, por las tintas empleadas, y por las características de los trazos e interlineados. El libro es fundamentalmente reconocido por la excepcionalidad de sus ilustraciones y miniaturas. Diez llegan a ocupar la página entera. Entre estas las que representan a los cuatro evangelistas, Juan, Lucas, Marcos y Mateo; la Virgen con el Niño y también las imágenes de Cristo entronizado y las escenas de su arresto y de su tentación. La decoración de las primeras palabras de cada evangelio y de algunas iniciales es extraordinariamente recargada, hasta el punto en que algunos detalles solo se pueden observar con una lente de aumento o una lupa. Uno de los monogramas más elaborados es el llamado Xi Ro, o monograma de la Encarnación. Xi Ro son los nombres griegos de las letras X y R y representan las dos primeras letras de la palabra ΧΡΙΣΤΟΣ, (Cristos). Las dos letras están compuestas por una infinidad de tramados entre los que se descubren animales, insectos y Ángeles. En su trazo final, Ro se convierte en un ser humano.

La última reencuadernación del libro data de 1953, cuando se restauró y se dividió en cuatro volúmenes. En la biblioteca del Trinity College de Dublín se exhiben dos de ellos en una exposición permanente sobre las iluminaciones hiberno-sajonas titulada Turning darkness into light, iluminando la oscuridad. Uno se muestra abierto en una de sus páginas ilustradas y el otro mostrando  fragmentos de texto. Las páginas se pasan periódicamente para minimizar el efecto de la luz sobre los tintes.

© J.L.Nicolas

 

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