El Puente de la Torre

29.01.2016 11:27

No es el más reciente ni el mayor, pero sin duda es el más reconocido por la estructura de las dos torres neogóticas que lo sostienen. Su perfil figuraba en el logotipo de famosas series de humor británicas. El Tower Bridge, el Puente de la Torre, cruzado por más de cuarenta mil personas cada día, es un icono consolidado de la identidad de la ciudad de Londres. 

Fue construido a finales del siglo XIX, entre 1886 y 1894, tras ocho años de obras en las que trabajaron 432 personas, por la necesidad de abrir un nuevo paso sobre el Támesis en las proximidades de la Torre de Londres, al este de la City. Fue inaugurado el 30 de junio por el entonces príncipe de Gales y futuro rey Eduardo VII.  

El hecho de que entonces el puerto aun estuviera situado más al oeste de los actuales Docklands obligó a diseñar una estructura levadiza que permitiera la circulación de las embarcaciones. Las medidas de la obra de sir Horace Jones, arquitecto municipal, alcanzan los setecientos metros de longitud, contando los tramos de aproximación, aunque la amplitud del rio en este punto es de 268 metros. El tramo levadizo de sus dos vanos es de sesenta y un metros, poco menos que la altura de las dos torres que alcanzan los sesenta y cinco. La anchura de su calzada no sobrepasa los siete. Cada uno de los tramos centrales tiene un peso de mil toneladas que se alzan en un solo minuto gracias a los mecanismos hidráulicos que inicialmente funcionaban con motores de vapor y que fueron sustituidos en 1976 por otros eléctricos.

Las dos pasarelas superiores estaban pensadas para que se pudiera cruzar a pie aunque el paso inferior estuviera izado, pero ya en 1910 se cerraron porque no se empleaban, los peatones que cruzaban el puente preferían esperar la bajada de los vanos antes que ascender a pie hasta la pasarela, y más si lo hacían cargados, además, el ambiente, a cuarenta y dos metros sobre el rio, se enrareció con la presencia de prostitutas y de carteristas que finalmente también se quedaron sin clientela. En 1982 se les dio un nuevo uso, además de un ascensor. Desde ese año se aprovecharon para instalar una exposición permanente, The Tower Bridge Experience, que explica la historia del puente. En la pasarela oriental hay una exposición fotográfica de puentes emblemáticos de todo el mundo. También se puede visitar la antigua sala de máquinas victoriana. En diciembre de 2014 el Puente de la Torre inauguró un nuevo suelo acristalado en la pasarela superior occidental. El suelo de vidrio se montó con seis paneles sobre un soporte de acero. Cada panel pesa 530 quilogramos y mide once metros de largo por casi dos de ancho. Las vistas bajo los pies son de vértigo con el Támesis y el tráfico rodado y de peatones que desfilan cuarenta y dos metros por debajo.

Levantando la mirada del suelo, desde las pasarelas hay una buena vista a ambos lados del Támesis. Hacia el este, en dirección a Greenwich, sobre los muelles de Sainte Katharine y Canary Wharf. Hacia poniente sobre la Torre y los rascacielos de la City, el nuevo ayuntamiento y el rascacielos The Shard en Southwark, y antes de enumerar los siguientes puentes empezando por el Puente de Londres, está el HMS Belfast, un crucero ligero de la armada inglesa que ha quedado permanentemente amarrado como parte del Museo Imperial de Guerra.

El puente ha aparecido en numerosos largometrajes y series de televisión. Uno de los pioneros fue el actor John Wayne en Brannigan (1975) protagonizando una espectacular persecución en la que salta en coche de un extremo a otro de la pasarela mientras esta se izaba. También recurrirían a él como escenario Danny Boyle en Trainspotting (1995), Sharon Maguire en El Diario de Bridget Jones (2001) o Woody Allen en El Sueño de Cassandra (2007), aunque posiblemente una de las más originales fue el video promocional de la inauguración de los Juegos Olímpicos de 2012 en los que aparecía Daniel Craig como James Bond acompañando a la reina Isabel en persona para lanzarse en paracaídas sobre el estadio. Antes de llegar el helicóptero que los traslada desde el palacio de Buckingham atraviesa el puente bajo los anillos olímpicos suspendidos de la pasarela superior.

© J.L.Nicolas

 

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