El Señor del Bosque

13.10.2015 16:27

Uno de los primeros libros que recuerdo haber leído es El secreto del bosque viejo, del escritor de Belluno, en el Véneto, Dino Buzzati. En su cuento, Buzzati, habla de un antiguo bosque, en el que los árboles están  habitados por genios, duendes y vientos con nombre propio que poseen el don de la palabra.

La carretera estatal número doce atraviesa longitudinalmente el oeste de Northland, la región más septentrional de Nueva Zelanda. Circulando hacia el sur, por la derecha llegan notas de iodo y de sal marina, a mano izquierda se aspira a moho y a acebo, a la humedad de la luz filtrada entre ramas y hojas de vetusta  vegetación. A lo largo de ese recorrido, entre Kaitaia y Dargaville se encuentran las áreas de conservación de los antiguos bosques subtropicales de la isla. Un cuatro por ciento de la masa forestal que había llegado a cubrir el territorio. En 1820 empezó la tala masiva y ya en 1950 no quedaban más de mil cuatrocientos quilómetros cuadrados de bosques milenarios. Waipoua, Puketi y Omahuta son los principales que se han conservado en el Norte.

En ellos la estrella, la auténtica morada de duendes, es el Kauri, una conífera de nombre científico Agathis Australis. Endémico de la zona, es un árbol que puede llegar a los dos mil años de edad y a unas dimensiones excepcionales, únicamente comparables a la de los enormes sequoias de América del Norte. Los ejemplares jóvenes crecen en forma de cono con ramas. A medida que se desarrolla va perdiendo las ramas bajas y forma una extensa copa que prevalece sobre las de las especies que le rodean.

El bosque de Waipoua contiene tres cuartas partes de los kauris que se conservan, además, en su condición original de bosque virgen. Tāne Mahuta y Te Matua Ngahere son los dos ejemplares de kauri más famosos. Y los más grandes. Tāne Mahuta significa Señor del Bosque. Y lo es. Es el mayor ejemplar que existe en su especie. Se le estima una edad de entre los 1250 y los 2500 años. Un margen de error generoso, sin duda. Su altura es de cincuenta y un metros y medio con un perímetro de casi catorce y un volumen de 245 metros cúbicos.

Tāne, es, en la mitología maorí, el Señor de los bosques y de las aves. Hijo de Ranginui y Papatuanuku, siempre representados en un fuerte abrazo, sus hijos vivían en la oscuridad existente entre ambos. Tāne no puede crecer en ese espacio y Tū, dios de la guerra, le propone matar a sus progenitores, pero Tāne disiente, cree que es mejor separarlos y presiona enviando a Ranginui hacia el cielo, del que se convertirá en  dios y transformando a Papatuanuku en madre tierra, creando un espacio en el que entró la luz y el aire permitiendo florecer a la vida.

Te Matua Ngahere se traduce como Padre del Bosque y es el segundo kauri gigante de Waipoua. No llega al volumen de Tāne Mahuta con sus doscientos ocho metros cúbicos, pero le supera en perímetro: casi dieciséis metros y medio.

Aun se conserva recuerdo de otros excepcionales ejemplares ya desaparecidos. Uno de los más grande jamás conocido fue el Gran Fantasma que creció en las montañas de Tararu Creek, en la boca del río Waihou cerca del golfo de Hauraki. El historiador neozelandés Alastair Isdale recensó su fin en un terrible incendio en 1890. Otro kauri, Kairaru, de veinte metros de perímetro se quemó en otro de los grandes incendios de finales del siglo XIX, en las laderas del Monte Tutamoe.

Cerca del bosque de Waipoua existe otra gran reserva forestal, fundada 1921 por un cornuallés generoso llamado James Trounson. Actualmente el parque contiene unos cuatro mil kauris en un área de unos cuatro quilómetros cuadrados.

Entre los bosques de kauri también pervive una especie convertida en símbolo nacional, el silver fern (Cyathea dealbata), una variedad de helecho que llega a alcanzar lo diez metros de altura y que se puede encontrar por toda Nueva Zelanda, incluso en la camiseta de los All Blacks.

© J.L.Nicolas

 

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