La Montaña de Tariq

29.07.2016 09:17

El bereber Tariq ibn Ziyat al Layti, a las ordenes del general yemení Musa Ibn Nusair,  no pudo siquiera imaginar que en aquel punto donde se estrechan las aguas, allí donde cruzaron las primeras tropas árabes en su conquista de un nuevo mundo al que llamarían Al Ándalus, que más de un milenio mas tarde aparecerían unas extrañas cabinas rojas desde las cuales la gente podría comunicarse a distancia y que a aquel pescado que comían rebozado y cocido en aceite se vendería sobre papel de estraza con el nombre de fish’n’chips.

Tariq dio nombre al peñón, Jabal Tariq, la montaña de Tariq, que derivaría en Gibraltar y que antes había sido conocido como el Mons Calpe, cuando se identificaba como a una de las dos columnas de Hércules que delimitaban el orbe conocido, el Mediterráneo del Mar Tenebroso. El lema latino Non Plus Ultra resumía que no había nada más tras ellas. Los británicos lo conocen simplemente como The Rock y John Lennon lo escogió para contraer matrimonio con Yoko Ono en 1969.

En 1462 fue arrebatado definitivamente al territorio de Al Ándalus por el Duque de Medina Sidonia y pasó a manos de Castilla en 1502. Por poco más de dos siglos. Durante la Guerra de Sucesión Española fue ocupado por tropas anglo holandesas. La contienda acabó con el Tratado de Utrecht de 1713, por el que se cedía a perpetuidad a Inglaterra. Malteses, genoveses, judíos y portugueses se asentaron junto a la guarnición en el espacio que desde 1830 recibió el estatus de colonia británica. Hoy, convertido prácticamente en un paraíso fiscal, alberga las sedes de millares de empresas y una incipiente industria turística que ha ido substituyendo al sector naval en declive.

El idioma oficial es el inglés aunque los llanitos, como se conoce a los habitantes del Peñón, han acabado desarrollando una especie de pidgin en el que se usan ambos, inglés y español, o si se trata únicamente de ingles este tendrá un marcado acento andaluz.

Hoy, cuando no hay problemas diplomáticos, atravesar la verja es apenas un trámite y una curiosidad. Gibraltar es el único lugar del mundo en el que para acceder a su territorio hay que atravesar la pista del aeropuerto y eso se hace a lo largo de la avenida Winston Churchill. El aeropuerto atraviesa transversalmente el istmo y una buena parte de la pista fue construida en terrenos ganados al mar. Si de alguna cosa adolece la colonia es precisamente de espacio. Se ganó una parte ocupando la zona del istmo que era tierra de nadie, generando un conflicto con Madrid. Se intenta ganar tierra al mar lanzando grandes bloques de roca y arena que se compran en España,  una paradoja. Y horadando el propio peñón. Se calcula que existen túneles que se prolongan por más de cincuenta quilómetros en las entrañas de la Roca, la mayoría de uso militar, un par de túneles que facilitan la circulación rodada, algunos huecos usados como cisternas  y una cueva natural que se puede visitar, Saint Michel’s Cave. Una leyenda atribuye la llegada de los famosos monos del Peñón a través de esta cueva que estaría hipotéticamente conectada con África.

Además de por carretera, la cima del Peñón es accesible mediante un teleférico que parte de Alameda Gardens. En seis minutos alcanza los 412 metros de altura de los miradores. Desde ellos se ven dos continentes, dos mares y tres países. Entre la cima y Casamates Square, al norte de la calle principal, aun se alza la Torre del Homenaje de la antigua fortaleza árabe, Moorish Castle. Casemates Square fue, antes de alejarse del mar, el lugar de desembarco de Abd al Mummin, el sultán que desembarcó en 1160 y fundó Medinat al Fath, la Ciudad de la Victoria, al amparo del castillo. En este extremo septentrional de Main Road, que mantiene el mismo trazado, germinó la ciudad actual.

En Main Road, la que los españoles llamaban Calle Real, se agolpan la mayoría de comercios de tabaco y licores, souvenirs y electrónica, el Parlamento de Gibraltar y la Residencia del Gobernador. Por supuesto las famosas cabinas telefónicas rojas que impiden echar de menos Londres, el fish & chips y las pintas de cerveza, que también se encuentran el los pubs de Irish Town. A pesar del nombre es la calle que discurre, durante un tramo, paralela a Main Road. Al final de ella está la Old Police Station, un edificio neogótico de ladrillo rojo que fue diseñado por el ingeniero Walter Eliot en 1864. Justo al lado se abre John Mackintosh Square, un espacio que fue la plaza mayor y que los británicos renombraron inicialmente como the Parade, un lugar donde hacer desfiles. En la plaza, entre la parte trasera del edificio del Parlamento y el Ayuntamiento se halla the Main Guard, un edificio que albergó a la guardia, como su nombre indica, posteriormente fue cuartel de bomberos y hoy acoge a the Gibraltar Heritage Trust, la Fundación del Patrimonio de Gibraltar.

Continuando el recorrido de la calle hacia el sur se llega a la catedral, St Mary the Crowned, Santa María la Coronada, que ocupa el lugar donde estuvo la mezquita que en 1462 fue reconvertida en iglesia parroquial. En frente hay la estatua de un soldado, es un homenaje al Corps of Royal Engineers por los servicios prestados desde 1704. La Residencia del Gobernador ocupa desde 1728 el recinto del antiguo monasterio franciscano fundado en 1531 aunque el pórtico, de reminiscencias góticas fue añadido en 1875. Bajo su sombra un militar monta guardia con la misma ceremonia como si lo hiciera en la Torre de Londres. Governor Street es otra calle que sigue paralela a Main. Queda un poco más elevada al estar más cerca del peñón y a pesar de la proximidad parece un mundo aparte, casi desierta. Hay comercios que parecen del otro lado del estrecho aun ostentando nombres como The London Bar o Eureka Meat Stall.

Cerca de la estación del teleférico, al exterior de las viejas murallas, está el Cementerio de Trafalgar. Fue creado siete años antes de la célebre batalla, en 1798, entonces se conocía como Southport Ditch Cemetery y estuvo en uso hasta 1814. A pesar del nombre solo dos oficiales que participaron en la batalla están enterrados aquí, los tenientes William Forster y Thomas Norman.

En el sur, en Europa Point, la Punta de Europa, parecen agolparse el faro de la Trinidad, que alumbra desde 1841, la batería artillera de Harding, la capilla de Nuestra Señora de Europa, patrona del Peñón y la mezquita del Custodio de las Santas Mezquitas, es decir, del rey de Arabia Saudita, quien la financió. 

En la inhóspita vertiente levantina del Peñón, donde sus paredes caen prácticamente a pico, hay tres pequeñas playas: Windhill, la del Gobernador y La Caleta, también conocida como Catalan Bay por la participación de un batallón de trescientos cincuenta soldados catalanes en la toma de la Roca. Otra paradoja de la Guerra de Sucesión.

© J.L.Nicolas

 

Ver más fotografías