La Pequeña Venecia Londinense

02.06.2015 13:14

Al sur del barrio londinense de Maida Vale se extiende una zona residencial bañada por las aguas de un canal. Para el visitante es un agradable paseo que lleva a través de viviendas flotantes, la gran zona verde de Regent’s Park y el zoo hasta la esclusa de Camden, o viceversa. En realidad recuerda más a los canales de Ámsterdam, pero, parece ser que fue el poeta Robert Browning quien pensó más bien en la ciudad véneta al acuñar el término Little Venice.

En los siglos XVIII y XIX, mucho antes de la eclosión del transporte por carretera y aun en los inicios del ferrocarril, el envío de mercancías era más eficiente, rápido y fiable sobre el agua. Para reducir largos desplazamientos navales en territorio propio Inglaterra creó en treinta y cinco años una red de canales internos que facilitaron enormemente esos trasvases de bienes.

El Grand Union Canal entre Birmingham y Brentford, alcanzó 461 quilómetros de recorrido. Uno de sus ramales, el Grand Junction, llegó a Londres en 1801, acabando en Paddington Basin. El primero de agosto de 1820 se inauguró el trazado de un nuevo canal de casi catorce quilómetros que uniría tras el paso por doce esclusas, esta prolongación de Paddington hasta los muelles del Támesis en Limehouse Basin. Es Regent’s Canal, ideado por el empresario Thomas Homer y diseñado y construido por el arquitecto John Nash, quien tuvo que resolver con un túnel de 251 metros de longitud el paso bajo Maida Hill. Las barcazas eran remolcadas por caballos desde un camino que resigue todo el recorrido del canal y que hoy se ha convertido en vía de paseo. Diversas compañías explotaban el transporte de mercancías por el canal, la Thomas Pickford Limited of City Road Basin llegó a disponer de ciento veinte botes más los caballos necesarios para efectuar el tiro de las naves.

En 1837 la primera línea de ferrocarril recalaba en la nueva estación de Euston iniciando una feroz competencia que limitaría progresivamente la eficacia de los canales. Hoy, como reliquias arquitectónicas de la Revolución Industrial, sobreviven junto al canal antiguos almacenes de fachada de ladrillo rojo. Algunos se han convertido en elegantes lofts, otro, el del 12 de New Wharf, junto al Battlebridge Basin, cerca de la estación de St Pancras, se ha transformado en el London Canal Museum, donde, además de recorrer la historia de los canales británicos, se pueden adquirir modelos en escala de los narrowboats, las barcazas de carga que los recorrían y que actualmente, una buena parte de ellas, son utilizadas como viviendas. 

Un poco más al oeste, Camden es un hervidero de gente que se reparte entre los pubs y tiendas de High Street, allí donde los comercios compiten en la espectacularidad de sus elaboradas fachadas que más parecen ninots de falla valenciana, se concentran entre los vericuetos del mercadillo y los olores que despiden las cocinas de sus take away, donde también se sirve paella. Un puente cruza Regent’s Canal, muy próximo a la esclusa, Camden Lock, allí donde está la primera estación del autobús acuático.

Poco antes de llegar al parque, en un anticipo semántico previo a Little Venice, se halla la iglesia de San Marcos, que, análogamente a su homónima veneciana también comparte el nombre de la plaza. Y, en la otra orilla, Feng Shang Princess, un conocido restaurante chino flotante con una espectacular fachada que se refleja en las aguas del canal que aquí iniciaba una derivación, ya cegada, llamada Cumberland Basin. A partir de aquí la regencia lo impregna todo, Regent’s Canal, Regent’s Park…también las estructuras del zoo incluido su aviario, Snowdon Aviary, hasta llegar al Centro Cultural Islámico y la mezquita. Allí donde acaba el parque hay siete mansiones obra del arquitecto Decimus Burton, una de ellas es la residencia del embajador de Estados Unidos. En un ensanchamiento del canal amarran transversalmente una cincuentena de botes que son al mismo tiempo viviendas. Son los amarres privados de Lisson Grove, una antesala de la pequeña Venecia.

Atravesado el túnel de Maida Hill, sobre este está el Café Laville, un adecuado punto de observación de la continuación del canal, Blomfield Road y Maida Avenue avanzan paralelas a cada orilla, donde las barcazas amarran en doble hilera. Es propiamente donde empieza Little Venice. Antes de pasar bajo el puente de Warwick Avenue la Junction House fue en otro tiempo cabina de peaje. Aquí se abre el triángulo que forman Blomfield, Warwick Crescent y los jardines de Rembrandt, parada final del autobús acuático. Inicialmente fue conocido como The Broadwater y era usado como antesala de espera antes de la entrada a los muelles de Paddington. Ahora es Little Venice Basin, también conocido como Browning’s Pool o Browning’s Pond, en honor al poeta londinense Robert Browning quien residió en el barrio entre 1862 y 1887, tras la muerte de su esposa en Florencia en 1861. Browning ocupó el 19 de Warwick Crescent, una casa que fue demolida en la década de los sesenta para edificar un bloque de pisos. Se dice que fue él quien forjó el nombre de Pequeña Venecia, aunque también se le atribuye a Lord Byron, quien habitó en la Venecia italiana y acostumbraba a nadar en el Gran Canal incluso en pleno invierno. Aunque también es altamente posible que fueran agentes de la propiedad inmobiliaria quienes idearan el topónimo para aumentar el atractivo o el interés por la fincas.

Una barcaza acoge en un escenario nada desdeñable, con aforo para cincuenta personas, un teatro de marionetas, es la Puppet Theatre Barge; en otra esquina el Canal Café Theatre, este en tierra firme, ofrece sus comedias mientras un bote restaurante, el Waterside Café, ofrece sus tentempiés. La bebida está garantizada en el Warwick Castle Pub, de nuevo en tierra firme.   

Dejando atrás el Browning Pool y siguiendo el canal hacia el sur se acaba llegando a Paddigton Basin, parada final de narrowboats y termino del Gran Union Canal en Londres.

© J.L.Nicolas

 

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