La Puerta de los Dioses

27.11.2014 16:51

Cuando Anum, el Altísimo, Rey de los Anunnakus y el divino Enil, señor de los cielos y tierra, otorgaron al divino Marduk, primogénito del dios Ea y lo magnificaron entre los Igigus; cuando impusieron a Babilonia su sublime nombre y la hicieron la más poderosa de los Cuatro Cuadrantes; cuando aseguraron también a mí, Hammurabi, príncipe devoto y respetuoso de los dioses, para que yo mostrase la Equidad al País, para que yo, como el divino Shamash apareciera sobre los Cabezas Negras e iluminara la tierra.

Son las primeras líneas de la estela cuneiforme conocida como el Código de Hammurabi, sexto rey de la dinastía amorrea quien vivió y reinó en Babilonia entre 1728 y 1686 AC y se proclamó rey de Sumeria, Acadia y las Cuatro Regiones. Bajo su reinado convirtió a la pequeña ciudad-estado en un imperio que dominó Mesopotamia entre el Kurdistán y el Golfo Pérsico, entre las tierras de Mari hasta Susa, en el actual Irán, superando a la capital asiria Nínive.

Babilonia era llamada en tiempos de los sumerios Ka-dingirra, la Puerta de los Dioses, fundada según la Biblia por Nemrod, hijo de Cush, nieto de Cam y bisnieto de Noé. Cada una de las puertas de la ciudad recibía el nombre de un dios: Shamash, Ishtar, Marduk, Adad, Enlil, Zababa, Uresh. En tiempos de Nabucodonosor, durante el segundo reino caldeo, se construyó la famosa puerta de Ishtar, por la que se accedía al templo de Marduk. Más que una puerta se trataba de un recinto fortificado que controlaba  el acceso a la zona norte de la ciudad, que, también en ese periodo albergó a una de la Maravillas de la Antigüedad: los Jardines Colgantes mandados construir para Amytis, esposa del monarca.

Tras el dominio de los reyes persas Ciro el Grande y Darío I, el griego Alejandro Magno quiso convertir la ciudad en su capital. Murió en ella en el 322 AC.

Volviendo a los tiempos de Hammurabi, el rey amorreo, este dictó allí el código que lleva su nombre, inspirado probablemente en los antiguos corpus legislativos de Ur-Nammu, Bilalama de Esnunna y Lipistar de Isin. Los trescientos artículos que contiene fueron grabados sobre una estela de diorita de dos metros y medio de altura. En la parte superior un bajorrelieve representa al dios del sol Shamash haciendo entrega de la leyes a Hammurabi. Bajo ambas figuras, en escritura acadia cuneiforme se desarrollan las normas que establecen baremos para fijar precios y salarios, responsabilidades civiles, protocolos judiciales y las penas aplicables para cada tipo de delito.

La estela fue objeto de saqueo durante las invasiones del vecino reino de Elam hacia el 1200 AC, y fue llevada como trofeo a la ciudad de Susa por el rey Shutruk-Nakhunta. Aquí sería descubierta de nuevo en diciembre de 1901 por una expedición arqueológica francesa, que llevaría el monolito hasta París, donde fue traducido. Actualmente se conserva en el Museo del Louvre.

Las ruinas de Babilonia empezaron a ser objeto de estudios arqueológicos a principios del siglo XX. Entre 1902 y 1914 arqueólogos alemanes descubrieron los restos de la Puerta de Ishtar. La gran mayoría de los fragmentos hallados se trasladaron a Berlín donde fue reconstruida y se conserva en el Museo de Pérgamo.

Tras la llegada al poder del partido Baaz en Iraq, y la creciente megalomanía de su líder, Saddam Hussein, se inició en 1978 un  proyecto de restauración de la antigua ciudad mesopotámica. Se reconstruyó, aunque en menores dimensiones, la Puerta de Ishtar y el Etemenanki, el zigurat destruido por Alejandro Magno y que en la Biblia se identifica con la torre de Babel. Se rehicieron completamente el templo de la misma diosa, Ishtar, y el Palacio del Éufrates, y parcialmente, el Palacio del Sur y el anfiteatro griego. Saddam, en su delirio, se creyó un nuevo Nabucodonosor. Llegó a mandar intercalar ladrillos en los que figuraba su nombre como reconstructor de Babilonia en el siglo XX, y a falta de enemigos elamitas, se enzarzó en una interminable guerra contra su vecino Irán, invadió el pequeño emirato de Kuwait y se enfrentó al gigante americano en 1991 con resultados desoladores para su país.

Tras la última guerra de Iraq, en 2003, la Puerta de los Dioses, Babilonia, se ocupó de nuevo. No fueron los antiguos Hurritas, ni el reino de Elam, ni los Persas. Esta vez la moderna réplica de la ciudad de Hammurabi sirvió de base de la 155 Brigada de Combate del Ejército de los Estados Unidos.

© J.L.Nicolas

 

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