Los Condados de la Mano Roja

20.01.2013 15:21
Hubo un tiempo en el que el reino del Ulster, Ulaidh en gaélico, uno de los cuatro que existían en la isla de Irlanda, junto a Connacht, Leister y Munster, quedó sin heredero al trono. Para resolver semejante desgobierno se acordó establecer un desafío, una competición de embarcaciones, quienquiera que fuese quien tocara antes la orilla sería rey. Cuentan que la competición fue reñida y que ya se perfilaba un claro ganador y futuro monarca cuando Labraid Lámh Dhearg, del clan de los Uí Néill, más deseoso que nadie por sentarse en el trono, se cortó la mano y la lanzó a la orilla. Propiamente no hubo discusión sobre quién fue el primero en poner la mano sobre tierra.

El símbolo de esa mano ensangrentada, la mano roja, sería usado en la guerra de los nueve años (1594-1603) contra la expansión inglesa. Algunos de los clanes, como el O’Neill, la incorporaron en su escudo de armas. La mano roja acabó figurando en los símbolos nacionales del Ulster, sus escudos y su bandera. En los años de los disturbios, a pesar de sus orígenes enraizados en la mitología gaélica, pareció monopolizada por los grupos lealistas que incorporaron también el nombre: Red Hand Commandos, Red Hand Defenders o la UDF, Ulster Defense Association.

En los símbolos de Irlanda del Norte la mano roja se ha asociado frecuentemente a una estrella roja de seis puntas. Esta representa a sus seis condados: Antrim, Down, Armagh, Fermanagh, Tyrone y Londonderry.

Moneghan, Cavan y Donegal, los otros tres condados del antiguo reino del Ulster, quedaron en la República de Irlanda tras la partición de la isla en 1921. Los primeros seis se integraron en lo que hoy es el Reino Unido.

La división empezó con las invasiones anglonormandas de la Edad media y la ocupación inglesa del siglo XVI con los asentamientos, en ocasiones forzados, de colonos escoceses, ingleses, galeses y hugonotes, todos de confesión protestante. Las famosas Plantaciones. La batalla del rio Boyne, durante la guerra Jacobita, en la que vencería el pretendiente protestante Guillermo III de Orange contra el depuesto rey católico Jacobo II, contribuiría a acentuar las diferencias. Aun hoy se celebra el 12 de julio en distintas ciudades norirlandesas la victoria de Guillermo, el rey Billy, con las marchas de la Orden de Orange en Belfast o en Portadown, donde tienen una cierta preferencia por desfilar atravesando barrios católicos que les son abiertamente hostiles, con consecuencias fácilmente previsibles. Tras las guerras de Independencia y la Civil, entre 1919 y 1923, se consumó la partición dejando en los seis condados norteños a la mayoría de población protestante y unionista. Los problemas entre ambas comunidades no se relajaron y entre los años sesenta y noventa del siglo XX se agudizaron con campañas terroristas perpetradas por organizaciones armadas de ambos bandos. La mediación partidista del cuerpo de policía Royal Ulster Constabulary y posteriormente del ejército inglés no hizo otra cosa que empeorar la situación. La violencia no trajo otra cosa que más violencia. En 1981 se añadieron las muertes de los huelguistas de hambre del IRA, Bobby Sands, quien era parlamentario, y otros nueve presos, en la prisión de Maze. En abril de 1998 se alcanzaron los acuerdos de paz del Viernes Santo que un mes más tarde se aceptarían en referéndum. El 15 de agosto del mismo año la brutal bomba del llamado IRA autentico (RIRA) en Omagh, que pretendía acabar con los acuerdos de paz consiguió el efecto contrario. La población estaba hastiada. En 2005 el IRA abandonó definitivamente las armas y en 2007 se devolvió el autogobierno de Stormont, formándose un gabinete compartido entre el reverendo unionista Ian Paisley y el antiguo dirigente del IRA Martin McGuiness, electo por el Sinn Fein.

Belfast, la ciudad más poblada del norte, fue núcleo de enfrentamientos entre católicos y protestantes en los años ahora llamados de los disturbios, The Troubles.

Derry, o Londonderry, depende para quién, es un poco el reverso de Belfast. La diferencia entre ambas ciudades trae a la memoria todo aquello que distancia Edimburgo de Glasgow. Derry conserva su núcleo intacto entre sus inmaculadas murallas que preservaron a la ciudad de diversos asedios, el más largo en 1689, duró ciento cinco días ante las tropas jacobitas que no consiguieron capturar la ciudad, defendida por Redshanks escoceses. Desde el paseo que recorre las murallas se domina Bogside, el barrio católico que fue escenario de los enfrentamientos con el ejercito ingles entre los años 60 y 80, cuando ocurrieron hechos tan vergonzosos y oscuros como los del Bloody Sunday, un 30 de enero de 1972 en el que murieron 14 personas por disparos del Primer Batallón del Regimiento de Paracaidistas británico. Un mural, llamado The Death of Innocence, la muerte de la inocencia, poco más allá del famoso You’re Now Entering Free Derry, recuerda a Anette McGavigan, la estudiante muerta el 6 de septiembre de 1971, al principio de los disturbios. También bajo las murallas, el rio Foyle separa los terrenos administrados por británicos de los de la República de Irlanda, la frontera es invisible, pero no inexistente. Aquí está Derry, allá Donegal.

En Donegal las luces de otoño se reflejan en las rojizas hojas de arces, plátanos y hayas, sobre el rio Eske. Entre ellas, una parece rebelarse y se niega a perder el color de su verde juventud, a pesar de yacer inánime junto al resto de la hojarasca.

Donegal es uno de los tres condados norteños que pertenecen a la República, a la que está físicamente unida por una estrecha franja de ocho quilómetros. Su accidentada costa es un continuo avance de tierra en el mar y viceversa. En algunos lugares obliga al mar a romper contra abruptos acantilados que rivalizan con los de Moher. Estos son los Cliffs of Slieve League cercanos al valle repleto de turberas de Glencolmcille. Más al sur queda Ballyshannon, allá donde se dice que desembarcó para colonizar la isla Partholón, descendiente de Noé.

En Donegal, Dún na nGall o Fuerte de los Extranjeros, la capital del condado, están, junto al rio Eske, los restos de la antigua abadía donde algunos de sus monjes coordinados por el hermano Michael O’Cleary recogieron entre 1632 y 1636 en los Anales de los Cuatro Maestros, Annala Rioghachta Éireann, la historia de los cuatro antiguos reinos de la isla, la historia de Irlanda. Un monolito lo recuerda en The Diamond, la plaza mayor de la ciudad. También junto al Eske está el castillo, construido a finales del siglo XV por Red Hugh O’Donell quien lo quemaría en 1592 para que no cayera en manos inglesas.

Dejando el Atlántico y volviendo al Mar de Irlanda, entre los condados de Armagh y Down se halla la cuna y el escenario de las andanzas de San Patricio. Según su hagiografía fue secuestrado en Escocia por piratas irlandeses y obligado a trabajar como pastor en las montañas de Antrim y Down. Reconocido patrón de la isla su día se celebra el 17 de marzo. Su tumba se halla supuestamente junto a la catedral de Downpatrick, donde se puso una losa para impedir que los fieles se llevaran la tierra de la sepultura. La ciudad de Armagh cuenta con dos catedrales dedicadas al santo, una católica y otra protestante. La católica fue construida en Sandy Hill en el siglo XIX y no fue consagrada hasta 1904. La gran hambruna retrasó notablemente los trabajos. La catedral de la Iglesia de Irlanda, protestante, es más antigua. Según la tradición fue el propio San Patricio quien levantó aquí, en la colina de Ard Mhacha, una iglesia de piedra en el año 445, aunque el edificio actual se remonta al 1268. En el exterior está enterrado Brian Boroimhe o Brian Boru, el único rey que consiguió unificar, aunque brevemente, Irlanda en un solo reino. Eso sucedió en el primer año del segundo milenio: 1001. En la nave se conservan dos antiguas esculturas, una de la Edad del Bronce se llama Hombre de Tandragee, por el lugar donde fue hallada. Representa a Nuadha Lámhairgid, mítico dirigente de los Tuatha Dé Danann, una de las primeras razas que llegaron a Irlanda y que expulsó a la anterior Fir Bolg en la batalla de Magh Tuiredh donde Nuadha perdió su brazo, a causa de ello perdió también su reino hasta que el médico Dian Cécht le construyó un nuevo brazo de plata con el que recuperar su trono. La otra estatua representa a otro rey, Labhraidh Loingseach, el de las orejas de caballo.

En Down empieza la espectacular costa nororiental de Irlanda bajo el dominio de las Mourne Mountains antes de tomar un transbordador en Strangford para alcanzar la península de Ards. Esta encierra el Strangford Lough que, pese a su nombre, no es un lago. La zona es un paraíso avícola que también conserva los restos de Greyabbey, una antigua abadía de los monjes blancos del Císter. En la orilla opuesta, las islas Mahee, conectadas entre ellas por una estrecha carretera guardan los restos del pequeño castillo del mismo nombre y los de Saint Mo-Choí de Nendrum, un antiguo monasterio del que aun queda la base de su torre circular, algunas tumbas y un reloj solar.

Pasado el estuario de Belfast empieza la costa de Antrim con el castillo de Carrickfergus, construido por Jean de Courcy junto al puerto en 1177 tras la invasión normanda del Ulster. Antiguamente algunos de los nueve valles que van a parar al mar tan solo eran accesibles desde la costa. La construcción de la colosal obra de ingeniería que supone la carretera abrió el acceso a los pueblos marineros de Ballygally, Glenarm, Carnlough y Cushendall. Cerca de esta última población está la tumba del mítico Ossian u Oisín, el poeta guerrero celta hijo de Fionn mac Cumhaill y de Sabdh. En realidad se trata de un enterramiento megalítico de la Edad de Piedra junto al rio Glenaan. Desde la costa se vislumbran perfectamente las costas de Escocia, particularmente la península de Kintyre.

Hacia el noroeste son famosos Ballycastle con sus algas, el puente colgante de Carrick-a-rede y la colosal Calzada de los Gigantes. Esta es el resultado de una erupción volcánica hace unos sesenta millones de años. El enfriamiento repentino de la lava causó la formación de los bloques hexagonales de basalto. Cerca de 40.000. Aunque según otras fuentes fue el producto de la disputa a pedradas de dos gigantes: Bennandoner desde las costas escocesas y el ya mencionado progenitor de Oisín, Fionn mac Cumhaill. Antes el lugar se conocía como Clochán na bhFomharaigh, los peldaños de los Femorianos, una estirpe anterior a la llegada de los celtas. Entre 1887 y 1949 un tranvía eléctrico unía el Causeway Hotel, cercano a la Calzada con el pueblo costero de Portrush, donde aun existe el edificio de estilo Tudor que es estación ferroviaria. El tranvía salía de aquí, pasaba frente al café Savoy, renombrado por sus helados, llegaba al pueblo de Bushmills donde se sigue destilando uno de los mejores whiskeys de Irlanda, y pasaba junto al castillo de Dunluce antes de dejar a los pasajeros en la Calzada de los Gigantes.

El paisaje de Fermanagh es una acuarela. El agua está en todas partes, en sus lagos, ríos, cascadas e impregnada en el ambiente, no en vano al sur del condado nace el rio Shannon. Todo en Fermanagh está envuelto en la escarcha de sus frías madrugadas,

Fermanagh es el único condado que no linda con el gran Lough Neagh, el tercer lago en extensión de Europa. Pero Fermanagh posee sus propios lagos: Lower y Upper Lough Erne con la ciudad de Enniskillen como nexo de unión entre ellos. Enniskillen fue junto a Derry bastión de resistencia a los ataques de las tropas del rey católico Jacobo II. Su castillo, hoy convertido en museo acoge exposiciones sobre la historia y la flora y la fauna del condado. En 1845 se erigió en la ciudad una columna dedicada al conde Galbraith Lowry-Cole, el interés está en que se pueden ascender sus 108 peldaños para obtener una buena panorámica de la ciudad y de los lagos. Aunque distinta de la que se obtiene desde los Cliffs de Magho, por encima del Lower Lough Erne y sus 97 islas. Entre ellas es accesible mediante una barcaza White Island, donde una iglesia del siglo XII posee en uno de sus muros laterales un curioso conjunto de siete estatuas de origen pagano. En otra isla vecina, Boa Island, esta accesible por carretera, hay otra estatua pagana representando a Juno, el de las dos caras, en el mismo cementerio de Caldragh.

En el condado de Tyrone, en dirección a Lough Neagh, el gran lago que ocupa el centro del Ulster, entre las poblaciones de Omagh y Cookstown, hay un gran conjunto de círculos y otras construcciones megalíticas: Beaghmore. Siete círculos de piedra, de entre 12 y 20 metros de diámetro que datan de la Edad del Bronce, parecen ser restos de antiguos enterramientos. El yacimiento fue descubierto en 1940 al extraer la turba que se emplea como combustible. En las excavaciones afloraron 1269 piedras.

Al sur del condado de Fermanagh, ya casi en el condado republicano de Cavan, nace el rio Shannon, el mayor de Irlanda y que ya cartografió Ptolomeo. El rio es origen de innumerables baladas del folklore irlandés que se pueden oír en los pubs cuando se caldea el ambiente. Una de mis favoritas es Three Young Ladies Drinking Whiskey Before Breakfast.

© J.L.Nicolas

 

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