Siguiendo el Río Avon (más o menos)

18.02.2014 10:57

En galés Avon significa río. Así que ríos llamados Río hay más de uno en el sudoeste de Gran Bretaña. En uno de ellos, conocido como Upper Avon o Avon de Warwickshire se halla Stratford-upon-Avon, la ciudad donde nació y se crió el más famoso de los bardos británicos, William Shakespeare.

Otro Avon, el Bajo Avon o Avon de Bristol, atraviesa la antigua Aquae Sulis, nombre que dieron los romanos a la actual ciudad de Bath, donde están los baños termales mejor conservados del norte de Europa. Antes de la llegada de los romanos la leyenda cuenta que un príncipe, de nombre Bladud, hijo de Ludhudibras, curó de lepra en estas aguas. Más de un millón de litros afloran diariamente a 46 grados. Los romanos, que ocuparon la zona en el 43 antes de Cristo, desarrollaron el espectacular complejo arquitectónico de la Gran Terma. También se dice de Bath que fue ahí donde el rey Arturo ganó a los sajones en la batalla de Mons Badonicus. Pulteney bridge es el bello puente que cruza el correspondiente río Avon en la localidad. Fue diseñado por Robert Adams en 1773, tras haber visitado Italia, y en ella los puentes de Rialto en Venecia y el Ponte Vecchio en Florencia.

El curso del Avon, el Avon de Hampshire, también discurre plácidamente por los condados de Wiltshire y Dorset. En el Wiltshire está la pequeña, tranquila y agradable vecindad de Amesbury, no muy lejos de las famosas piedras de Stonehenge en el cruce de las carreteras A303 y A344. Datado entre los años 3000 y 1600 antes de Cristo, los bloques pétreos están alineados con la trayectoria de los solsticios de verano e invierno. Algunas de sus piedras, los bloques azules que alcanzan las cinco toneladas, fueron traídas desde las distantes colinas Preseli, a unos doscientos cuarenta quilómetros, en el oeste de Gales. La conocida existencia  del monumento ya fue descrita en el siglo XII por Henry de Huntington en History of the English People, de 1130 y por Geoffrey of Monmouth en su Historia Regum Britanniae seis años más tarde. En ella Monmouth sugiere que Stonehenge fue construido en memoria de una histórica batalla librada entre británicos y sajones. Ya en 1883 el lugar fue declarado monumento y protegido por la Ancient Monuments Act.

Winchester Cathedral
You're bringing me down
You stood and you watched as
My baby left town

You could have done something
But you didn't try
You didn't do nothing
You let her walk by

 

Son las primeras estrofas de una canción de Geoff Stephens e interpretada por “The New Vodeville Band” que triunfó a mediados de los años sesenta. Una de sus versiones más afortunadas fue la de Petula Clark en 1967. Cualquiera con nociones de antropología musical la recordará fácilmente con solo oír las primeras notas. Lo que es increíble es que alguien visite Winchester únicamente a causa de la canción. Bueno, eso es lo que hice. Y a decir verdad, me impresionó notablemente más la catedral de la vecina Salisbury, atravesada por el último Avon. Allí se conserva uno de los cuatro ejemplares originales  de la Magna Carta Libertatum de 1215 sancionada por el rey Juan Sin Tierra.

Marmóreamente sentado junto a la catedral de Exeter, Richard Hooker contempla a los chavales que acuden al parque a contemplar un espectáculo de marionetas. Irónicamente el teólogo Hooker da la espalda a la basílica, mira hacia la esquina de la plaza. La catedral de Saint Peter alberga una de las bibliotecas más antiguas de Inglaterra. Ya hace casi un milenio que Leofric, primer obispo de la diócesis aportó su personal, y particularmente amplia para la época, colección de manuscritos. En ella se conserva The Exeter Book, la más extensa colección de poesía británica, copiada entre los años 965 y 975. Un incunable escrito en inglés antiguo que solamente tiene parangón en Beowulf, Junus Manuscript y  el Vercelli Book. Cerca de la catedral, The House that Moved, la “casa que se movió” resiste en su esquina. El edificio de estilo Tudor del siglo XIV se ganó su nombre en 1961 cuando fue desplazada unos setenta metros desde Frog hasta West a lo largo de Edmund street mediante raíles para permitir el paso de una nueva calle.

Un cometa cruzó Inglaterra en el año 975. A este le siguió una hambruna, y además anunció la coronación de un nuevo rey: Eduardo el Mártir. El cometa no debió ser muy importante. Eduardo reinó solamente hasta el 18 de marzo de 978, cuando fue asesinado por orden de su madrastra AElfrida, en Corfe Castle. Ni más ni menos que 904 años habían pasado cuando un viernes, dos de junio de 1882, a plena luz del día, seguramente sin el paso previo de un cometa, de nuevo la sangre tiñó el suelo en los alrededores del castillo. Pero esta vez fue una disputa alcohólica con la ayuda de una piedra de 14 libras la que acabó con la vida de Dennis Riley, de 35 años de edad y vecino de la localidad de Torqay, asesinado por Henry Wright, tras haber pasado juntos unas jornadas de sana camaradería etílica en el Drax’s Arms, negocio del señor Miller, en Warchan.

Arriba, en las soberbias ruinas, con entrada de pago, se puede pasear por el escenario de los famosos crímenes, ya en los aledaños de Bournemouth, la ciudad playera junto a la desembocadura del Avon de Hampshire.

© J.L.Nicolas

 

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