Y los Demonios Espían

10.09.2014 17:24

Si en Bali los dioses observan las acciones de los humanos, los demonios vigilan atentamente sus movimientos con sus pétreos y fijos ojos saltones, agazapados entre luces y sombras en los templos. No pierden detalle mientras pasan inadvertidos para los fieles que entran y salen.

En Tirta Empul los hay en forma de león mostrando las fauces abiertas, desafiantes, deben ser Barongs. En Ubud son barrigones y recuerdan al Nowhere man Jeremy en Yellow Submarine. Hay más leones sobre las piernas de algún desdichado en Tirta Gangga, donde también hay una astrosa Rangda policromada que apenas asusta a los niños. Los hay bigotudos y con cara de mono en Pura Kawi, donde también hay representaciones policromadas de Rangda, un poco más dignas. En Besakih los adornan con pañuelos y les ponen ofrendas de arroz y frutas en las manos.

En las creencias balinesas los buenos espíritus habitan en las montañas, cerca del monte sagrado Gunung Anung y llevan prosperidad y buenos augurios. Monstruos y demonios están bajo el mar y los malos espíritus acechan desde los bosques y las playas desoladas. Tradicionalmente la sociedad de la isla le ha dado la espalda al mar por esas razones. Aun así los demonios no representan sin más a seres malvados que pasan el tiempo ideando contratiempos para la humanidad. Saben que no es necesario. En el hinduismo de la isla, cargado de matices animistas, hay demonios conocidos como Butas, Kalas o Butakalas. Son espíritus que en el proceso de reencarnación consiguen una aproximación a lo divino. Otros corresponden a los espíritus de los animales y son capaces de amenazar a los humanos.

Los demonios participan de la misma dualidad que poseen los dioses. Shiva puede ser el avatar maternal de Parvati o tomar la vengativa encarnación de Kali. Debido a esta dualidad las ofrendas que se depositan diariamente en los altares, se dedican a ambos, dioses y demonios. Las que se sitúan en posiciones más elevadas y acompañadas del humo del incienso son para los dioses y los buenos espíritus. Las que han de apaciguar a los malos espíritus se dejan en el suelo.

Rangda es el demonio más popular de Bali, representa la parte más oscura, vengativa y cruel de Dewi Durga, es conocida también como la Reina de las Brujas, domina la magia negra y es la Némesis de los mayores espíritus que protegen la isla, tiene la capacidad de proteger o castigar a demonios menores. Se la representa en forma de anciana descuidada, con una melena despeinada, largos colmillos que salen de su mandíbula inferior y ojos desorbitados. Es en esta forma en la que participa en las populares danzas en las que se representa la lucha entre el bien y el mal. Cuando los partidarios de Barong atacan con sus kris, sus cuchillos rituales, Rangda los hechiza para que se los claven ellos mismos. El ejército de brujas será derrotado por el de Barong cuando conjura la magia de Rangda. Barong también es identificado con Banas Pati Raja, el cuarto hermano que acompaña a los niños, en un concepto similar al del ángel de la guarda. Según otra versión Rangda era en realidad la reina Mahendradatta, hermana de la princesa javanesa Dharmawangsa, quienes vivieron durante el último periodo del reino de Medang en el siglo XI. Mahendradatta, fue condenada al exilio por el rey Udayana por supuesta práctica de la brujería. Humillada busco venganza convocando a los demonios que causaron una terrible plaga en el reino. A pesar de todo es la misma familia real que probablemente tiene sus restos en Goa Gajah, junto a la cueva del Elefante.

Como no quiere ofender a nadie y como en un déjà vu, Liah reúne un nuevo manojo de arroz, fruta, frangipan, sal y chili. Lo deposita sobre el pequeño altar domestico. Una vez más, con gestos rutinarios inclina brevemente la cabeza, salta hacia atrás con la agilidad que le concede su incipiente juventud y desaparece por la puerta que da a los arrozales.

© J.L.Nicolas

 

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