Augsburgo, la Ciudad Libre

23.02.2015 19:41

Augsburgo, delata en su nombre su origen romano, fue Augusta Vindelicorum en la provincia de Retia, fundada en el año 15 de nuestra era por Druso  y Tiberio por orden del emperador Augusto. Fue ciudad libre imperial vinculada al Sacro Imperio durante quinientos años. Es la tercera ciudad más antigua de la moderna Alemania tras Neuss y Trier y también es la tercera ciudad más poblada de Baviera tras Múnich y Núremberg.

Aquí el cisma religioso protagonizado por Martin Lutero se concretó en las Confessio Augustana, primera exposición oficial de los principios del protestantismo religioso y del mayor cisma del cristianismo, presentado por escrito por la Dieta de la ciudad al emperador del Sacro Imperio, por entonces 25 de junio de 1530, Carlos I de España. Pero al margen de cuestiones religiosas y en relación a cuestiones crematísticas, Augsburgo, durante el periodo que permaneció como ciudad libre creció al amparo de los negocios relacionados con las dos familias más poderosas, los Fugger y los Welser, quienes tenían intereses en la banca, la minería y el comercio sobre los que  ejercían un monopolio casi absoluto. Sus vínculos llegaban hasta la República de Venecia y al Vaticano. Como en su admirada Florencia la prosperidad atrajo a artistas a la búsqueda de mecenas. Aquí nació y trabajó la familia de pintores Holbein, Hans el Viejo y Sigismund en la primera generación y Hans el Joven y Ambrosius en la siguiente. 

La familia Fugger creó el primer complejo de viviendas sociales en el mundo y que aún sigue en uso. Jakob Fugger, su sobrenombre era El Rico, fundó en 1516 la llamada Fuggerei como un lugar donde cualquier persona con necesidad de cobijo pudiera ser alojada. Las condiciones para acceder a una de ellas eran haber permanecido por lo menos los dos últimos años en la ciudad, ser católico y haber llegado a la indigencia sin haber dejado deudas. La renta que se solicitaba era de un Florín anual. Hoy equivale a 88 céntimos de euro. El recinto tenía una iglesia propia y cuatro puertas que siguen cerrando a las diez de la noche. Daban a sus ocho calles, en las que en la actualidad hay 147 apartamentos repartidos entre 67 casas. La ciudad libre dejó de serlo en 1806 cuando fue disuelto el Sacro Imperio y Augsburgo pasó a depender de Baviera.

Varios canales de la época medieval, principalmente el Äußerer Stadtgraben,  rodean el trazado de las antiguas murallas, otros se deslizan entre las viviendas junto a parterres florales y verandas cubiertas que se asoman al agua.

En el epicentro la Rathausplatz acoge al ayuntamiento renacentista, diseñado y construido en 1624 por el Stadtbaumeister, maestro arquitecto, Elias Holl. En la parte superior de su fachada, entre las dos torres hexagonales, exhibe el Reichsadler, el blasón con el águila imperial del Sacro Imperio Romano. En la misma plaza se levanta la Perlachturm, una esbelta torre de setenta metros de altura que originalmente fue construida como torre de vigía, hoy forma parte del consistorio junto a la Peterskirche. La calle que cruza la plaza es la Maximilianstraße, cruza la plaza y casi todo el casco antiguo desde la catedral de Santa María, aquí llamada Marie Dom o Hoher Dom, hasta la iglesia de San Ulrich pasando por la Merkurbrunnen, la fuente de Mercurio y la fuente de Hércules, obra de Adrian de Vries, ambas monumentales.

Al sur de Augsburgo, ya al pie de los Alpes, Garmisch Partenkirschen es una localidad famosa por sus pistas de esquí que cada Año Nuevo transmitían su célebre concurso de saltos. A principios de junio es difícil reconocer entre el esplendor de la hierba las blancas laderas televisivas.

© J.L.Nicolas

 

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