Kakadu

22.11.2012 11:17

Hace eones y eones, cuando aun no podía existir el recuerdo, cielo y tierra, sol y luna, plantas y animales, montañas y valles, leyes y lenguas y seres fueron creados en el Tiempo del Sueño. Baiame yacía dormido, y, en su ensoñación soñó la vida como debía ser en el pasado, en el presente y en el futuro. Tanto se agitó que despertó a sus ayudantes de un tiempo, espacio y dimensión previos, distintos. Ellos eran Nungeene, Punjel y Yhi.

Según la mitología aborigen australiana también la orografía de la Tierra fue creada en el Tiempo del Sueño. Así la Serpiente del Arco Iris creó, reptando, valles y ríos, y, en sus momentos de reposo, creó los lagos. Era el Tiempo del Sueño.

Bababadalgharaghtakamminarronnkonnbronntonnerronntuonnthunntrovarrhounawnskawntoohoohooordenenthurnuk!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

El vehículo empezó a zigzaguear, al principio levemente, y progresivamente de un modo más ostensible y manifiesto. Al girar la cabeza vi al conductor con las manos apoyadas sobre el volante y los ojos profundamente entornados. Lo desperté inmediatamente, pero mantener el coche sobre la calzada ya era imposible. Land Rover y remolque acabaron varados en la cuneta. Afortunadamente nadie resulto herido, pero algunas maletas, mochilas y el empleo del chofer salieron despedidos.

Jabiru ya estaba cerca. Jabiru, sin serlo, es como la puerta grande del Parque Nacional de Kakadu, la mayor superficie natural protegida en toda Australia, más de veinte mil quilómetros cuadrados. Kakadu está al norte, muy al norte, junto a la tierra de Arnhem. Hogar desde hace cuarenta mil años de diversos clanes aborígenes que hablan las lenguas Kunwinjku, Gun-djeihmi y Jawoyn. Estos gestionan, conjuntamente con el estado, el Parque Nacional.

El norte australiano está situado entre el Trópico de Capricornio y el Ecuador. Huelga decir que hace calor, mucho calor. Para las almas occidentales existen en Kakadu dos estaciones. Entre noviembre y abril una estación húmeda, y, entre mayo y octubre otra seca. Los aborígenes que habitan la región distinguen entre seis de nombres impronunciables: Gunumeleng, Gudjewg, Bang-Gerreng, Yegge, Wurrgeng y Gurrung, que matizan con un poco más de precisión las diferencias entre seco y húmedo.

Las complejas estructuras sociales que organizan y articulan la vida de los aborígenes con las ceremonias que envuelven a sus seres ancestrales y el Tiempo del Sueño también se reflejan en el arte. Ancestralmente las pinturas que se han realizado al aire libre sobre la roca con técnicas y estilos que recuerdan el resultado de la observación de un cuerpo a través de los rayos X se hallan presentes en el Parque Nacional, principalmente en dos localizaciones concretas: Ubirr y Nourlangie. Algunas tan antiguas como el tiempo de los sueños representan a figuras legendarias de entonces. En Nourlangie Rock, en una galería que se ha denominado Aubangbang, está representado el ancestro Namondjok y, a su derecha, Namarrgon, el hombre rayo, responsable de las violentas tormentas que sobrevienen durante la estación húmeda. Namondjok vive en la bóveda celeste y solo puede ser visto de noche, cuando aparece en una oscura sección de la Vía Láctea.

Cerca de estas galerías se puede ascender sin mucha dificultad al mirador de Gunwarddehwardde, desde donde hay unas excelentes vistas de la región y de la propia roca de Nourlangie.

Al sur, más al sur, están las cataratas Jim Jim y las Twin Falls. Ambas son únicamente accesibles durante la estación seca, y, aun así, en el caso de las Jim Jim hay que recorrer el último tramo a nado, remontando el río. Al llegar hay dos recompensas: la primera la visión del lago al pie de las cascadas, aunque, sinceramente, tras haber nadado un quilómetro, lo primero que apetece no es precisamente un baño; la segunda: sentir que se ha llegado a sitio tras haber ignorado premeditadamente el cartel que, a la entrada del río, advertía de la posible presencia de cocodrilos de agua dulce, freshies, a pesar de que se consideren tímidos y poco agresivos. Por el contrario, los salties, cocodrilos de estuario y de aguas saladas que también habitan otras zonas del sudeste de Asia y de Nueva Guinea, son agresivos y poco considerados. A veces ocupan espacios insospechados, como los billabongs, estanques que se forman en la estación seca tras la retirada del agua en algunos ríos. Yellow Waters, donde los atardeceres son de ensueño y de colores cambiantes, es uno de sus refugios. No es que formen parte habitual de su dieta, pero más de un turista ha acabado sus vacaciones en el estómago de un saltie, especialmente los amantes de los baños a la luz de la luna en un plácido billabong.

Los salties también campan a sus anchas en los ríos Alligator, toponomástica obliga, particularmente en el más amplio South Alligator River, donde el más pequeño bocado de proteínas los hace saltar fuera del agua como si se tratara de delfines adiestrados.

Dejé los baños para volver a Darwin, la capital del Territorio del Norte. Sus playas tampoco son recomendables. Los salties gustan de tomar el sol sobre la arena. Y, a mí, el sol me incomoda.

© J.L.Nicolas

 

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