La Teta de Julieta

28.08.2015 10:56

Verona fue una importante urbe romana envuelta en las aguas del rio Adigio; en la Edad Media se unió a la Liga Lombarda y las sucesivas señorías que la dirigieron la convirtieron en una prospera ciudad comercial que lo siguió siendo cuando se incorporó a la República de Venecia. Sin embargo es fundamentalmente conocida por la triste historia de dos infortunados amantes.

A pesar de que probablemente jamás existieran más que en la pluma y la imaginación de un bardo inglés. La historia del ancestral odio de Capuletos y Montescos pudo estar inspirada en la animadversión de los partidos Güelfo y Gibelino en la Italia del siglo XII, pero el imaginario universal ha querido encontrar referencias tangibles y para ello ha empleado la expulsión en el siglo XIV de un joven Montague, exiliado a Mantua por orden del gobernador Bartolomeo Della Scala, o se identifica a los Capuletos con la aristocrática familia Del Cappelo o Cappeletti.

La historia procede de obras clásicas de Jenofonte y de Ovidio que trataron el tema amoroso de una manera trágica. En 1476 Masuccio Salernitano incluyó en su obra Il Novellino un relato de amores sin final feliz que acaecía en Siena: Mariotto e Giannozza. Medio siglo más tarde el escritor de Vicenza Luigi da Porto traslada los hechos a Verona en la Historia novellamente ritrovata di due nobili amanti con la loro pietosa morte intervenuta già al tempo di Bartolomeo Della Scala. El prolífico escritor italiano Mateo Bandello haría su propia versión en 1554. Traducido al francés en 1559 por Pierre Boaistuau e incluido en las Histoires tragiques extraites des Ouvres de Bandel, sería trasladado al inglés en 1562 por Arthur Brooke titulándola The Tragical History of Romeus and Juliet. El bardo de Stradford upon Avon, William Shakespeare tomaría prestadas las diversas versiones a las que añadiría algunos personajes transformando la historia en la exitosa, en 1597, The Most Excellent and Lamentable Tragedie of Romeo and Juliet.

Verona aceptó de buen grado el protagonismo otorgado por los amantes. Se conoció el domicilio de Julieta, una mansión del siglo XIII de ladrillo con una entrada gótica que da a unas antiguas caballerizas en el número 23 de la Via del Cappello, en las cercanías de la Piazza delle Erbe. La mansión fue reformada en el siglo XVIII, en 1936 se añadió el imprescindible balcón en el que la pareja se juró amor eterno.

En el patio al que da el balcón se puso sobre un pedestal una estatua de la infortunada amante, obra de Nereo Constantini  de 1972. Alguien instauró la tradición de que para encontrar al verdadero amor es imprescindible acariciar el seno derecho de la estatua. Los visitantes lo han tomado tan al pie de la letra que el busto de Julieta debe de haberse reducido ya en un par de tallas, al margen de que el bronce pulido por el uso se ve considerablemente más brillante que el correspondiente al pecho izquierdo. El ritual se completa con la fotografía que acredita lo que en otras circunstancias se consideraría un abuso sexual. Además, aquellos que acuden en pareja en busca del amor verdadero quizás estén creando una situación incómoda.

El interior de la casa se puede visitar previo pago. Se ha decorado tal como debió ser la mansión en sus mejores días con mobiliario, cerámicas e indumentarias renacentistas. El famoso balcón es accesible y desde él se ve la cola de jóvenes romeos que intentan acceder al pecho de Julieta. Tampoco faltan julietas que acaban protagonizando una instantánea lésbica.

Otra tradición quiere que se inunde la pared del pasillo de acceso a la casa con mensajes de amor incondicional. Notas pegadas con goma de mascar a la que se ha dado la tierna forma de un corazón o sencillamente garabatos con nombres apenas legibles. Cada 13 de febrero y cada 17 de septiembre, en las vísperas de San Valentín y del aniversario de Julieta, los antiguos mensajes son retirados para dejar espacio a futuras promesas.  

Unas líneas en una novela desataron la costumbre de bloquear candados para certificar que se está ciegamente enamorado de alguien. La moda está a punto de hundir los puentes sobre el Sena en París. En Verona los gestores de la Casa de Julieta parecen más inteligentes y han facilitado a los enamorados un par de paneles enrejados para semejante menester. En la tienda adyacente los candados están disponibles por la módica cantidad de ocho euros. Se puede escoger el color.

La elección de la casa de Romeo ha gozado de menor fortuna. El honor recayó en una mansión almenada del siglo XIV situada en el número 4 de la Vía Arche Scaligere. Perteneció a la familia Cagnolo-Nogarola y sigue siendo una propiedad privada. La única concesión a la historia de los amoríos veroneses es una placa en la fachada en la que un joven a caballo parece partir de la ciudad. Una inscripción reza: Oh! Dov’e Romeo? Taci; ho perduto me stesso; io non so qui e non son Romeo; Romeo e altrove.

El recorrido por esta peregrinación amorosa podría concluir en la supuesta tumba de Julieta, la cual se sitúa en el monasterio capuchino de San Francesco al Corso, donde se halla actualmente el Museo de los Frescos, en el 35 de la Vía del Pontiere. En el siglo XIX un sarcófago de mármol rojo encontrado en los huertos fue considerado idóneo para enterrarla.

Junto a las murallas, en la Piazza Bra, junto a un busto de Shakespeare se han anotado las palabras que pronunció Romeo al abandonar la ciudad:

No hay mundo más allá de las murallas de Verona

Sino el purgatorio, la tortura y el mismo infierno

Allí está desterrado el propio mundo

Y el exilio del mundo es la muerte

Nada que no sane el seno de Julieta.

 © J.L.Nicolas

 

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