Los Paraguas de Cherburgo

22.07.2013 17:21

Figuraba en la Tabla de Peutinger, era citada en el Itinerario Antonino, la han llamado Pago Coriovallinse, Coriallo o Coriallum, Carusburg y Carisburg. El poeta medieval Wace la llama Chieresburg en su Roman de Rou. Pero nadie la había cantado ni se había resguardado de la lluvia como Catherine Deneuve y Nino Castelnuovo bajo sus paraguas.

Cherburgo tiene una curiosa relación con el séptimo arte. Algunos largometrajes se rodaron en sus calles ya desde principios del siglo XX. En 1926 el realizador René Le Somptier creó una serie de seis episodios titulada Le P’tit Parigot. En 1950 Marcel Carné rodaba La Marie du Port. En 1975 Jane Birkin actuaría para Claude Zidi en La course à l’échalote. Un año más tarde Polanski convertiría a Natassja Kinski en protagonista de Tess. En 1978 Yves Montand protagonizaría Les Routes du Sud de Joseph Losey y Eric Rohmer filmaría en 1986 su Le Rayon Vert. Pero ninguna de ellas catapultaría el nombre de la ciudad como el musical de Jacques Demy Les Parapluies de Cherbourg en su estreno en 1964.

Catherine Deneuve interpretaría a Geneviève Emery, una dependienta en un comercio de paraguas y Nino Castelnuovo a Guy Foucher, un mecánico de un taller de reparación de automóviles. Ambos jóvenes se enamoran en la ciudad con el trasfondo amenazante de la Guerra de Argelia. De hecho la película es una de las escasas producciones francesas que trata el tema aunque sea colateralmente. Ese mismo año Jean-Luc Godard realizó Le Petit Soldat. Ambos deberán separarse cuando él es llamado a filas y enviado a la contienda del norte de África. El reencuentro, casual, se producirá años más tarde al regresar ella a Cherburgo unas vísperas de Navidad.  

El musical, en el que todos los diálogos fueron cantados, se rodó entre el 17 de agosto y el 17 de octubre de 1963 en las calles de la ciudad. Les Parapluies de Cherbourg mereció la Palma de Oro del festival cinematográfico de Cannes en 1964. También se le concedieron los premios Louis Delluc de 1963 y el Premio Méliès de 1965.

La tienda de los paraguas existe. Está en un recodo casi al final de la rue du Port, cerca del puerto lógicamente. Una placa blanca con letras que se destacan en un llamativo color rojo recuerda que fue aquí donde se rodó la película de Jacques Demy. Antes del rodaje era una quincallería, hoy venden productos relacionados con los tejidos de patchwork. Sobre sus escaparates exhibe orgullosamente el nombre Les Parapluies de Cherbourg. En ella se rodaron cuatro de las escenas más significativas de la película. Muy cerca está la plaza de la Revolución, un espacio triangular donde se filmó la escena de carnaval en la que se invitó a quien lo deseara a participar en el rodaje como figurante. En la basílica de la Trinité, que en su día ordenó construir Guillermo el Conquistador, se desarrolla la secuencia del matrimonio de Geneviève con Roland Cassard. En el Teatro Italiano de la rue des Tribunaux los protagonistas acuden a ver la ópera Carmen. La Cour Marie, los antiguas salas de la Presse de la Manche y los muelles de Alexandre III son otros escenarios del largometraje que aun existen en la trama urbana de la ciudad.

En la ciudad hay actualmente diecisiete salas de exhibición concentradas como ya es habitual en tan solo dos multicines. El Odéon, en el 51 de la rue Maréchal Foch, concentra cinco. En el Mega CGR, del distribuidor digital Circuit Georges Raymond, las doce restantes en las cercanías del paseo marítimo, en el boulevard Félix Amiat. De los salones más o menos míticos pero extrañados siempre queda el recuerdo. En la rue de la Paix, el Omnia, que se reabrió en 1944 al final de la guerra - una consecuencia lógica bien mirado - fue comprado por el ayuntamiento, se cerró como sala de proyección en los años noventa y acoge eventualmente actos sociales. Parece ser que ya no existían las extraordinarias colas que se formaban en los pases tras la liberación. En la place de la République estaba el Eldorado, hoy no queda ni el edificio. También han desaparecido el Eden, en la rue Cochin, el Saint Joseph, en la rue des Ormes y el Vox.

Pero también hay quien se tomó lo de los paraguas de Cherburgo más al pie de la letra, o más seriamente. Jean-Pierre Yvon tenía doce años cuando al salir de la escuela se topó con el rodaje de la película. Años más tarde, en 1981, de regreso a su ciudad, abrió una tienda de regalos en el centro peatonal, en la rue des Portes, hasta que un día pensó: Je réalise que je suis a Cherbourg, que dans le monde entier on m’a parlé des parapluies de Cherbourg mais que le produit n’existe pas! (¡Me doy cuenta de que estoy en Cherburgo, que en el mundo entero me han hablado de los paraguas de Cherburgo, pero que el producto no existe!) En 1986 registró la marca de paraguas con el nombre de la ciudad... y del largometraje. Le Véritable Cherbourg – La Manufacture de Parapluies de Cherbourg, creando su primer ejemplar en negro y con el escudo de la ciudad bordado en su tela. De todos modos la producción no empezaría hasta 1996, lanzando varios modelos en distintos acabados y materiales.

Así que ya no se puede negar que haya paraguas en Cherburgo, excepto quizás en los días soleados.

© J.L.Nicolas

 

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