El Cagalibros

13.06.2021 10:57

Niccolò Tommasèo fue un lingüista, periodista y ensayista, precursor del movimiento irredentista que abogaba por la incorporación de los territorios del Adriático oriental al proceso de unificación de Italia en el siglo XIX. Su trabajo más destacado se plasmó en un diccionario y su apodo surgió por una estatua erigida en Venecia.

Tommasèo nació en Sebenico el 9 de octubre de 1802, cuando Dalmacia era un dominio austríaco, hoy es Sibenik y forma parte de Croacia. También residió en Padua y Milán, ejerciendo de periodista. En los años en que vivió en París publicó el ensayo político Dell’Italia, Il Duca di Atene y los volúmenes de poesía Confessioni y Memorie Poetiche. Pero su obra más destacada está vinculada a la edición, entre 1861 y 1874, de los ocho volúmenes del Dizionario della Lingua Italiana, además del Nuovo Dizionario de Sinonimi della Lingua Italiana, de 1830 y una nueva versión de este último publicada en 1887.

En el período que pasó en Venecia publicó la que se considera su principal novela, Fede e Bellezza. En una carta enviada al profesor Giovanni Lanza en abril de 1873 desde Florencia resumía que “il senso del bello, che col senso del conveniente è tutt’una cosa, è bisogno di popolo veramente civile, perchè instinto dell’umana natura”. (“El sentido de la belleza, que con el sentido de la conveniencia es una cosa, es la necesidad de un pueblo verdaderamente civilizado, porque son instintos de la naturaleza humana"). Tommasèo estuvo vinculado, junto a Daniele Manin y como ministro de cultura, al gobierno de la República de San Marco, que fue independiente de Austria durante un breve periodo de tiempo, entre el 22 de marzo de 1848 y el 22 de agosto del año siguiente. Tommasèo se exilió a Corfú, donde escribiría Il secondo esilio y Venecia no se uniría al nuevo Reino de Italia hasta el mes de octubre de 1866. Sus últimos años los pasó en la ciudad de Florencia, donde falleció en mayo de 1874.

Giovanni Lanza, quien fue primer ministro del Reino de Italia, entre 1869 y 1873, prologó una selección epistolar de Tommasèo, publicada en Milán en 1878 con el título Lettere di Niccolò Tommasèo. Lanza señalaba que “schivo dal coltivare l’arte per sè stessa, il Tommasèo, più alto mirando, si studiò sollecito di subordinare sempre la forma al pensiero, la bontà e la giustezza delle idee al brio e alla peregrinità loro. (…) La frase negli scritti del Tommasèo suole spiccare per lucidezza e propietà, nè offende mai per alcunchè di stento e di superfluo”. (“Tímido de cultivar el arte por sí mismo, Tommasèo, apuntando más alto, estudió solícitamente subordinar siempre la forma al pensamiento, la bondad y la rectitud de las ideas a su vivacidad y peregrinidad. (...) La frase en los escritos de Tommasèo es particularmente llamativa por su lucidez y propiedad, y nunca ofende por ser dificultosa o superflua").

En 1882 Venecia le dedicó una estatua, elaborada en mármol de Carrara, obra del escultor Francesco Barzaghi, se instaló en el centro del Campo San Stefano, en el sestiere de San Marco. Muestra a Tommasèo de pie, con su larga barba apoyada sobre el pecho, sus brazos cruzados, con una pluma en la mano derecha y asiendo unos folios enrollados con la izquierda. La curiosidad es que, para completar y asegurar la estabilidad de la figura, sostenida por las dos piernas del literato, se recurrió al empleo de un tercer apoyo formado por una pila de cuatro gruesos tomos, en los que incluso se puede leer en el lomo su atribuida autoría: Dante y Homero. Lo que seguramente no esperaba el escultor era el curioso aspecto que confería al conjunto, con los libros que parecen aparecer bajo la espalda del abrigo de Tommasèo, que alguien ha definido como una insólita “produzione culturale e risultando alquanto difficile trattenere il sorriso”, (“producción cultural y resultando que es bastante difícil contener la sonrisa”), y de ahí a cagalibros ya no había más que un paso.

© J.L.Nicolas

Ver más fotografías

Leer más en edición impresa

Leer más en e-Book