El Muelle Audaz

19.10.2018 11:49

Se adentra en las aguas del puerto viejo de Trieste como si se tratara de un arma afilada, punzante, desafiando el embate de las olas o del violento viento del norte que empuja al agua sobre el muelle. Aquí llegaban vapores cargados desde puertos lejanos y ya desde el principio, en días apacibles, fue para los triestinos un lugar predilecto para el paseo.

La larga pasarela de obra, alcanza casi los trescientos metros, separa las zonas de amarre de San Giorgio y San Giusto. Verdaderamente el Molo Audace, el Muelle Audaz, hace honor a su nombre, penetrando profundamente en las aguas del puerto, aunque el origen del gentilicio no obedezca a esta razón. En un día claro de invierno se ven desde su extremo las lejanas cumbres nevadas de los Alpes.

El origen del muelle se remonta al año 1743 cuando empezaron los trabajos de construcción aprovechando el naufragio acaecido dos años antes de una nave de guerra austríaca, el San Carlo, del cual tomaría el primer nombre. Tras ocho años de obras el nuevo muelle se adentraba ya 94 metros en aguas del puerto, tenía una amplitud de 19 y se unía a tierra firme mediante un puente abatible de madera. Este acceso se cambiaría por uno fijo en las sucesivas obras de ampliación, una primera en 1778 prolongó 19 metros el espigón y en 1862 fueron añadidos 132 metros adicionales alcanzando ya la longitud que posee actualmente: 246 metros.

Además de la actividad propia generada por los vapores que amarraban en él para cargar y descargar mercancías o pasajeros, los triestinos tomaron por costumbre frecuentar el espacio prolongando el paseo dominical que denominaban el liston. El nombre deriva del trazo señalado en el suelo que en la Piazza Grande, hoy Piazza dell’Unità, marcaba el área reservada donde solo los patricios podían caminar, costumbre heredada por la burguesía de finales del siglo XIX y principios del XX. El paseo se popularizó siguiendo un recorrido casi fijo, como si siguieran un ritual litúrgico en el que recorrían el Piazzale de San Antonio Nuovo, Via Dante, el Corso, la Piazza della Borsa hasta la Piazza Grande y, si el tiempo acompañaba, se prolongaba hasta el muelle de San Carlo. El fondo de la fototeca del Civici Musei di Storia ed Arte de Trieste conserva numerosos testimonios del aspecto del muelle, incluso algunas tomas estereoscópicas, también un pintor triestino, Carlo Wostry, retrató las puestas de Sol en el muelle a finales del siglo XIX que hoy se pueden contemplar en el Civico Museo Sartorio de la ciudad.  

Acabada la Primera Guerra Mundial, con el territorio de Trieste cedido a Italia tras la derrota del Imperio Austrohúngaro, el día 3 de noviembre de 1918, a las cuatro de la tarde, amarró en el muelle el cazatorpedero Audace de la Regia Marina italiana, desembarcando a doscientos carabinieri y al general Carlo Petitti. Entre otros, el pintor triestino Cesare Sofianopulo, sugirió cambiar el nombre del muelle San Carlo por el de la primera nave italiana que desembarcó en la ciudad.

El Audace había sido encargado por el gobierno japonés a los astilleros escoceses Yarrow Shipbuilders. Incluso ya tenía un nombre: Kawakaze. Sin embargo, por alguna razón, fue adquirido por el gobierno italiano en 1916, cuando aún estaba en construcción y recalificado como torpedero. Media casi 84 metros de eslora y desplazaba hasta 1364 toneladas a plena carga. Tras el episodio triestino sirvió en la marina italiana durante la Segunda Guerra Mundial hasta que en septiembre de 1943 fue confiscado y renombrado TA 20 por los alemanes. Fue hundido en el Adriático a finales de 1944 por un par de destructores británicos, el Wheatland y el Avon Vale. Reposa ligeramente escorado hacia babor a ochenta metros de profundidad. En el exterior del faro de la Vittoria está expuesta un ancla que se dice perteneció al Audace, aunque en realidad era una de las que equipaban al R.N. Berenice

Junto al muelle, en la Riva del Mandracchio, frente a la Piazza dell’Unità, hay dos estatuas vinculadas con el desembarco del Audace, ambas obra de Todi Fiorenzo Bacci e instaladas en el año 2004. Una representa un bersagliere enarbolando una bandera, al lado, el conjunto llamado Le Ragazze di Trieste, muestra dos figuras femeninas presumiblemente tejiendo la enseña tricolor.

De cuando en cuando se generan, junto al muelle, noticias que alimentan a los rotativos locales. El domingo 15 de mayo de 2016 se desalojó a causa del hallazgo de un artefacto de la Segunda Guerra Mundial mientras se limpiaba el fondo del puerto. El incidente acabó cuando el explosivo fue desactivado. En noviembre del mismo año fue interceptada una barca de pesca que operaba ilegalmente en las inmediaciones. La Guardia Costera procedió a la incautación del pescado y a la imposición de una multa que podía ascender hasta doce mil euros.

Hay para quien visitar Trieste sin pasear por el Molo Audace debería ser considerado un delito, también hay quien le dedicó sus versos. Sin ir más lejos el triestino Umberto Saba: Per me al mondo non v'ha un più caro e fido luogo di questo. Dove mai più solo mi sento e in buona compagnia che al molo San Carlo, e più mi piace l'onda e il lido?” (“Para mí, el mundo no tiene un lugar más querido y fiable, que este. Donde nunca más solo, me siento y en buena compañía que en el muelle, San Carlo, a pesar de que aún me gustan más las olas y las playas”).

© J.L.Nicolas

 

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