La Cruz de Desiderio

25.08.2018 12:51

Brescia, en Italia, conserva en el Museo de Santa Giulia un antiguo y excepcional crucifijo de origen longobardo. Está cubierto en ambas caras por decenas de incrustaciones de piedras, vidrio e incluso retratos de patricios romanos. Es la Cruz de Desiderio.

Desiderio, o Didier de Istria, fue, entre los años 756 y 774, el último monarca de los longobardos antes de que su reino, en la península itálica, cayera en manos de los francos de Carlomagno. Antes de que eso sucediera Desiderio y su esposa Ansa fundaron el monasterio de San Salvatore – Santa Giulia y entre las donaciones que hicieron figuraba, procedente de un tesoro litúrgico, una gran cruz de madera revestida de láminas metálicas y cargada de pedrería incrustada.

El crucifijo tiene unas dimensiones de 158 centímetros de altura por un metro de amplitud y se enmarca en la tradición de orfebrería que lo relaciona con otros crucifijos ceremoniales o decorativos prerrománicos como la Cruz de la Victoria conservada en la catedral de Oviedo y de la que hay una réplica colgando del puente romano de Cangas de Onís; la Cruz de Lotario, conservada en Aquisgrán, también cargada de piedras preciosas o las de Bischofshofen y la de las Ardenas, todas ellas de menor tamaño. Precisamente sus dimensiones descartan que estuviera pensada como relicario o como cruz votiva y que su uso estuviera dirigido a ser exhibida en procesiones o rituales litúrgicos.   

De un modo aparentemente casual, pero con una organización jerárquica predeterminada, la cruz está recubierta por doscientas doce piezas engarzadas sobre sus cuatro brazos y en ambas caras: piedras preciosas, camafeos, vidrios coloreados e incluso retratos. Estos siguen una alineación de tres hileras en cada brazo insertando las piezas mayores en cada fila central y en los extremos. Una cincuentena de estos objetos son más antiguos que el mismo crucifijo, proceden de otros artículos ornamentales que llegan a estar datados en el siglo I. Otros, incrustados tardíamente son de hasta el siglo XVII, lo que se explica por la sustitución de algunos por distintas razones, entre ellas que, en 1812, se sustituyeran diecisiete piedras que las monjas consideraban paganas u ofensivas a su sentimiento cristiano.

En el anverso, en la intersección de los brazos, se encuentra un Pantocrátor, un Cristo en majestad sentado sobre un trono. Cubierto con una capa levanta la mirada. Está rodeado por un círculo metálico decorado con una decena de piedras. En el inicio de cada brazo hay un retrato rectangular policromado. Dos de ellos son obra del miniaturista del siglo XV Giovanni Pietro Birago, se trata de una Madonna y de una figura de Cristo finamente elaborados. Sobre la Madonna está incrustado un camafeo de mediados del siglo III con un busto de Minerva ataviada de un casco corintio tallado sobre piedra sardónica. Este tipo de joya fue popular en la Panonia romana, empleado como ornamento o como colgante, fueron encontrados numerosos ejemplares en ajuares funerarios. Aun por encima destaca una de las dos alsengemmen de ónice que forman parte de la Cruz, estas son unas piedras elaboradas con pasta vítrea en dos estratos distintos. En Brescia existen cuatro más en la conocida como Cruz del Campo en la Catedral antigua, el Duomo Vecchio. Una de las piezas más destacadas de la parte frontal se encuentra en el brazo inferior. Es un gran medallón esmaltado con el retrato de tres miembros de una familia romana que se identifica con la emperatriz nacida en Constantinopla, Aelia Galla Placidia y sus hijos Valentiniano III y Giusta Grata Onoria. Sobre ellos está escrita en griego la supuesta firma del orfebre BOYNNEPI KEPAMI, Bunneri Kerami.  

La intersección del reverso está centrada en una figura de Cristo crucificado, en este caso, flanqueado por cuatro camafeos de sardónica situados en el arranque de cada brazo. Excepto el del lateral derecho son todos de época romana, de entre el siglo I y la primera mitad del IV. El superior muestra una composición horizontal de aire helenístico con las Nuevas Musas como temática. El camafeo izquierdo exhibe la cabeza de un águila y debió formar parte de una composición más compleja en la que debió figurar Júpiter; la pieza inferior es el retrato de perfil de un príncipe con casco y escudo. A la derecha se halla el retrato del emperador del Sacro Imperio Federico II Hohenstaufen, aquel que fue conocido como Stupor Mundi o Hijo de Apulia, esta es una pieza añadida en el siglo XIII.

En los extremos destacan una Niké helenística, que probablemente se trate de una de las piezas más antiguas y un Hércules luchando contra Ónfale, reina de Lidia, ambos en el brazo superior;  en los laterales hay unos retratos de perfil y una Victoria con una hoja de palma, en una postura similar a la de la Vittoria Alata que es el símbolo de Brescia. En el brazo inferior hay un camafeo de piedra sardónica con la representación de Pegaso junto a una ninfa, del siglo IV y bajo este una cabeza de medusa de perfil datada en el siglo I sobre una de las incrustaciones más tardías, un busto del filósofo Fulvio Orsini elaborado entre los siglos XVI y XVII.

El único testimonio histórico escrito sobre la presencia de la cruz en el monasterio data del año 1657, son los Annali di Santa Giulia escritos por la abadesa Angelica Baitelli: “Una Croce grande, incrostata di gioie, camei, e altre cose degnissime. Hà in mezzo dall'una, e dall'altra parte uno scudo, alla parte anteriore N.S. in Croce, nella posteriore la Santissima Trinità, opra Gothica. Questa Croce è residua del Tesoro che donarono Desiderio, Adelchis e Ansa”. (“Una Cruz grande, incrustada de joyas, camafeos y otras coses dignísimas. Hay en medio, de una y otra cara, un escudo que en su anverso está Nuestro Señor en la Cruz y en la parte posterior la Santísima Trinidad, obra gótica. Esta Cruz pertenecía al tesoro que donaron Desiderio, Adelchis y Ansa”).

La Cruz se guardaba en el Oratorio de Santa Maria in Solario, una dependencia románica en el complejo del monasterio donde se custodiaba el tesoro y solo salía en Viernes Santo, cuando la abadesa se la llevaba hasta el Coro de las Monjas y al altar mayor de la iglesia de San Salvatore. En 1798, durante el gobierno de la efímera República Cisalpina creada por Napoleón, el monasterio y sus bienes fueron desamortizados. La Cruz fue transferida a la Biblioteca Queriniana, en la Via Mazzini, hasta que en 1882 se trasladó al Museo de la Edad Cristiana en Santa Giulia y a la Pinacoteca Tosio Martinengo, en la Piazza Moretto. En 1993 la Cruz vuelve a Santa Giulia, donde, en 1998, se retoma la conversión del monasterio en el actual museo ubicándose en la sala superior del oratorio de Santa Maria in Solario, casi su lugar de origen, una ubicación espectacular. El oratorio data del siglo XII y en su construcción se emplearon numerosas lápidas procedentes de una necrópolis romana como atestiguan las epigrafías que desordenadas aparecen tanto en los muros internos como en los externos del edificio, el pilar central de la sala baja era el altar del templo romano dedicado al sol. Unas estrechas escaleras llevan a la sala superior donde se exhibe el crucifijo. Las paredes y la cúpula están recubiertas por los frescos de Floriano Ferromola, pintados entre 1513 y 1524. El ciclo pictórico recoge en los ábsides el Sposalizio mistico di santa Caterina, la Madonna in trono tra i santi Sebastiano, Scolastica, Rocco e Antonio vescovo y la Storie di san Benedetto. El resto corresponde a las historias de Santa Giulia y a la vida de Cristo. Arriba cubriendo la cara interna de la cúpula un Dios Padre corona un firmamento, intensamente azul, que se extiende hasta la parte superior de las paredes.

© J.L.Nicolas

 

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