Los Maestros del Haiku

29.01.2021 11:01

Poetas, escritores con sensibilidad, compositores de haikus… son innumerables en Japón. Estos son tan solo unos cuantos, aunque los más relevantes, entre los que cultivaron este breve género, incluso antes de que existiera como tal.

Yamazaki Sōkan (山崎宗鑑) (1465–1553), cuyo nombre real era Shina Norishige, fue calígrafo en la corte del noveno shogun Ashikaga y monje budista. Sus trabajos poéticos, Daitsukubashū, Inu-tsukuba-shū, fueron antologías de renga y haikai que inspirarían los haikus de generaciones posteriores.    

   

Arakida Moritake (荒木田 守武) (1473-1549), quien también se convirtió en monje, trabajó el renga, el tanka y, particularmente, el haikai. Sus poemas aparecieron en el volumen Shinsen tsukubashū y en las antologías Haikai renga dokugin senku y Hōraku senkuYo no naka hyakushu, Uno de sus versos más célebres es: 

Una flor caída

volviendo a la rama, pensé -

Pero no, una mariposa.

Matsuo Bashō (松尾芭蕉) llegó a este mundo en el año 1644 en Ueno, a unos cincuenta quilómetros de Kioto, y lo abandonó en 1694, desde Osaka. Durante ese período, que coincidió con parte del período Edo de Japón, se convirtió en uno de los poetas más reconocidos del país y se le considera, prácticamente, creador y maestro del haiku. Su nombre de nacimiento fue Matsuo Kinsaku, pero acabó adoptando el de Bashō, que significa banano, por su costumbre de sentarse a su sombra cuando sus discípulos le construyeron una cabaña con el árbol en el patio. También recibió una importante influencia de los poetas chinos, particularmente de aquellos de la dinastía Tang y otros anteriores. Bashō participó en la construcción de haikai no renga, que desarrolló potenciando la importancia de los primeros tres versos, hokku, que vinculó con su experiencia personal, sobre todo en sus viajes a pie por Japón. En ellos va concentrando los momentos que captan su interés, transformándolos en los poemas que ya toman la forma de haiku. En 1680 ya se dedicaba por completo a la escritura, acompañado de una veintena de discípulos, entre los que destacaría Takarai Kikaku. Sobre la poesía , en el prólogo de uno de sus trabajos, Basho señala: “En mi punto de vista, un buen poema es aquel en el que la forma del verso y la unión de sus dos partes parecen ligeras como un río poco profundo que fluye sobre su lecho arenoso". Cuatro años más tarde, en 1684, como monje, empezó una serie de viajes a pie por las tierras de la isla de Honshu, un largo vagabundaje de donde saldrían cuatro libros. El primer gran periplo lo llevó, entre septiembre de 1684 y mayo de 1685 a visitar doce provincias en las que recorrió más de mil quinientos quilómetros a pie. Un periplo que reflejó en Nozarashi Kikō, los Recuerdos de viaje de un demacrado saco de huesos. Una obra compuesta en una mezcla de prosa y haikus, una especie de subgénero que se denominó haibun () y en la que señaló que para él, la poesía  “Es el espíritu, tal como es, lo que me llevó a la poesía, al principio era poco más que un pasatiempo, luego la ocupación completa de mi vida. Hubo momentos en que mi espíritu, tan abatido, casi abandonó la búsqueda, otras veces se mostró orgulloso, triunfante”. En esa obra escribe:

Mausoleo entregado a los años

¿qué recuerdos?

¡Hierbas de recuerdo!

Después realiza dos viajes más de los que escribe Kashima Kiko (Una visita al santuario de Kashima) (1687) y Oi no Kobumi, or Utatsu Kikō (Recuerdos de un saco de viaje) (1688). Del largo viaje que hizo por el norte de la isla de Honshu, junto a su discípulo Kawai Sora, en 1689, salió una de sus más célebres recopilaciones de haikus: Oku no Hosomichi o La senda de Oku. Publicado póstumamente en 1702, alcanzó un gran reconocimiento. Empieza con una declaración de intenciones: “Siguiendo el ejemplo del anciano sacerdote (…) dejé mi casa destrozada en el río Sumida”. El texto está escrito como un diario de viaje a través de haikus e inspiró a generaciones posteriores a realizar el mismo viaje al norte de Japón. おくのほそ道Oku no Hosomichi se traduce, literalmente, como el estrecho camino hacia el interior, pero, alternativamente, también se ha traducido como El estrecho camino hacia el profundo norte en Penguin Classics, en 1966 o El estrecho camino hacia el interior. En castellano, la editorial Seix Barral lo tituló Sendas de Oku, en una traducción de 1957 de Octavio Paz y Eikichi Hoyashiya, aunque hay ediciones más recientes en Hiperion Ediciones, en Miraguano y en Ediciones Satori, esta última de 2018. Los siguientes haikus pertenecen a la Senda de Oku:

Tras de la luna

se yergue el crisantemo

leve presencia

 

Por sendas de montaña

encontré algo sublime

la silvestre violeta.

Takarai Kikaku (宝井其) (1661–1707), también conocido por su nombre Enomoto Kikaku, figuró entre los discípulos de Basho, describiendo los últimos días del maestro. Fundó la escuela Edo-za, donde enseñó la composición de los poemas. Kikaku escribió haikus quizás menos elegantes que los de Basho, pero cargados de humor y de recursos retóricos. En 1683 compiló la recopilación de poemas llamada Minashiguri; y en 1692 y 1694 las antologías Zoodan-shu y Ku-kyoodai. Junto a los poetas Ransetsu y Kyorai encabezó el grupo de discípulos de Basho conocido como Los diez filósofos.

Pasaron nuestras vidas

ya para no volver

Llega la noche

Ueshima Onitsura (上島鬼貫), (1661-1738), aunque más joven, era contemporáneo de Bashō. Cuentan que a los siete años redactó su primer haiku:

Ven, ven, le dije

Pero la luciérnaga

Se fue volando

Sus haikus, traducidos en lenguas occidentales, se recogen en Tomoshibi no kotoba, Palabras de luz, el cual, dividido por estaciones, arranca con el siguiente haiku:

Buscaré hilos de voz

En el fondo

De la lluvia primaveral.  

Según el especialista Reginald Horace Blyth “Onitsura compuso el primer haiku real" al desvincularse de los juegos de palabras del renga incluso antes que Basho. Onitsura empezó a escribir de pequeño, mientras que Basho, diecisiete años mayor, lo haría más tarde. Onitsura también escribió un ensayo en dos volúmenes de teoría sobre el haiku: Hitorigoto (1718), donde decía que “En la primavera del segundo año de Teikyô (1685) me di cuenta de que sin autenticidad no había haiku”.

Tan Taigi (炭太祇) (1709-1771) Llegó a este mundo en Edo, Tokio, pero también vivió en Kioto y en el barrio de Shimabara, en Nagasaki. Fue discípulo de Takarai Kikaku en la escuela Edo-za donde estudió. Taigi puso énfasis en la persona más que en la naturaleza, su tono tierno es predecesor del que tendría Issa. Según Blyth: “La grandeza de Taigi se relaciona con su consciencia adquirida de que el haiku no es religión, como en Basho; ni arte, como Buson pensaba, tampoco es la fuente de consuelo que considera Issa (…) El haiku es, o debería ser, ni más ni menos que la vida misma”. Amigo de Buson, Taigi hizo una recopilación de sus poemas que tituló Gato sin dueño, además de la antología de 1766, Veinte kasen de Kyoto. Taigi fue reivindicado como destacado escritor de haikus por Masoka Shiki.

Luciérnaga en vuelo.

¡Mira! – quise decir;

pero estoy solo -.

Yosa Buson (与謝蕪村) (1716-1784) nació cerca de Osaka como Taniguchi Buson, a los veinte años se trasladó a Edo para estudiar poesía japonesa, en 1718; a los veintitrés ya formaba parte del círculo de haijines de los discípulos de Bashō, Kikako y Ransetsu. Al cumplir los cuarenta y dos se muda a Kioto y es cuando empieza a usar el nombre de Yosa. En 1776 crea una escuela de poesía, a la que llama Sankasha, por la que pasaron Tan Taigi y Kuroyanagi Shôha. Fue un gran admirador de Bashō y como pintor unía ambas artes, caligrafió el libro de viajes de Bashō, Sendas de Oku, ilustrándolo con dibujos suyos. Buson también viajó al norte de Honshu, recreando el famoso viaje de Bashō. Sus haikus son livianos y altamente líricos, recrean sus pinturas ya que Buson se había dedicado principalmente a la pintura antes que al haiku. Como el poeta chino Wang Wei, su pintura es reflejo de su poesía tal como su poesía es reflejo de su pintura. Shiki valoraba el haiku de Buson por encima incluso que el de Bashō: “Como pintor-poeta es un cercano observador de la realidad”. Shiki lo llamaba Shasei, esbozo de la naturaleza. De él se han recogido más de tres mil haikus, como este dedicado al viaje de Bashō:

Estrecha senda,

que aún no entierran del todo

hojas caídas.

Ryōkan (良寛) (1758-1831) fue monje budista zen, calígrafo y poeta, su nombre era Eizō Yamamoto. Vivió en la aldea de Izumozaki, en Niigata, hasta que a los dieciocho años ingresó en un monasterio donde escribió sencillos wakas prescindiendo de las estrictas normas de composición. Contemporáneo de Issa y admirador del poeta chino Han Shan, escribió sobre él mismo: “¿Quién dice que son poemas mis poemas? Estos poemas no son poemas. Cuando comprendas esto podremos empezar a hablar de poesía“.

El ladrón se dejó:

la luna

en mi ventana.

Kobayashi Issa (小林一), (1763-1827), de nacimiento Kobayashi Nobuyuki, nació en Kashiwabara, al norte de Tokio, el quinto día del quinto mes de 1763, el 15 de junio en nuestro calendario. Issa es el nombre que adoptó como escritor y que significa taza de té, sus poemas están cargados de humor e ironía:

¡Oh búho!

Cambia esa expresión

es primavera.

Issa también viajó por su país y de sus recorridos extrae buena parte de sus haikus, además residió en distintas ciudades a lo largo de su vida: en Kyoto, Osaka, Matsuyama o Nagasaki. Prolífico, escribió más de veinte mil poemas en los que reincidió en algunos temas, fundamentalmente relacionados con animales: 54 sobre caracoles, casi dos centenares sobre ranas, doscientos treinta sobre libélulas, ciento cincuenta de mosquitos y noventa sobre moscas. El interés que despertó entre sus lectores se refleja en las ediciones existentes de su poesía, que superan en número a aquellas de Bashō. En inglés hay algunas traducciones, más o menos, recientes: The Autumn Wind, de Lewis Mackenzie (1984); The Essential Haiku: Versions of Bashō, Buson, & Issa, de Robert Hass (1995); The Spring of My Life and Selected Haiku: Kobayashi Issa, de Sam Hamill (1997); 45 Haiku by Issa, de Nanao Sasaki (1999); Issa Kobayashi, A translator’s selection of Master Haiku, de David G. Lanoue (2012), o Killing a Fly (2015). En castellano las primeras traducciones son las de Ricardo de la Fuente y Shinjiro Hirosaki en Hiperion: Cincuenta haikus (1986), Taza de té. Haikús de Kobayashi Issa, publicado en México en 2014 y Issa Kobayashi, Mi nueva primavera de Ediciones Satori (2015). Según uno de sus traductores, David G. Lanoue, Issa “es un poeta que habla a nuestra humanidad común de una manera tan honesta, tan contemporánea, que sus versos podrían haber sido escritos esta mañana”.

Frescor nocturno

del agua que resuena

cayendo al pozo.

Inoue Seigetsu (井上井月) (1822-1887) probablemente nació en Nagaoka, donde hoy le recuerda una lápida de forma oval encarada hacia el Monte Komagatake. Su verdadero nombre era Katsuzo Inoue, su pseudónimo, Seigetsu, significa la luna reflejada en el agua del pozo. Durante treinta años fue un poeta vagabundo en el valle de Ina, en la provincia de Nagano, que caligrafiaba haikus a sus anfitriones a cambio de un techo donde dormir y de unos sorbos de sake.

Este es el verdadero placer

de esta vida sin mañana

Las flores, el sake

Seigetsu no publicó, fue el poeta Isao Shimiojima quien, en 1921, concibió la idea de recopilar su trabajo en Seigetsu no ku-shu (Colección de los haikus de Seigetsu). En octubre de 1930 apareció una compilación de la obra completa de mano del mismo Shimojima con la colaboración de Saijiro Takatsu, de la que se haría una versión definitiva en 1974. En 2016, Makoto Kemmoku y Patrick Blanche publicaron en la francesa Éditions des Lisières, Jours d’errance, 109 haikus de Seigetsu, probablemente una de las pocas ediciones que existen del poeta en occidente.

Masaoka Shiki (正岡子規) (1867-1902). Masaoka Tsunenori, poeta, crítico literario y periodista, en su corta vida, 34 años, renovó el espíritu del haiku y, de hecho, fue él quien creó y popularizó el termino para definir este género de poesía. Nacido en Matsuyama en 1883 se trasladó a Tokio, donde conoció al novelista y también autor de haikus, Natsume Sōseki. Shiki es el nombre que adoptó como escritor y significa pequeño cuco. Junto a Bashō, Buson e Issa, es considerado unos de los cuatro grandes maestros del haiku, género al que imprimió un nuevo carácter al escribir prescindiendo de las rígidas normas métricas o del uso del kigo y al considerar que merecía un mayor reconocimiento en la literatura. Los haikus de Shiki son concisos y contundentes, no es raro que en las últimas silabas dé un giro imprevisto al contenido del poema, también introdujo neologismos y barbarismos, procedentes del realismo de la literatura occidental. En 1892 publicó, en el rotativo Nippon, un alegato sobre la renovación del haiku Dassai Shooku Haiwa (Charlas sobre el Haiku desde la guarida de la nutria). Shiki continuó colaborando con Nippon a lo largo de su vida. Allí mismo publicó Haikai Taiyô, (Un texto sobre el Haikai para principiantes), Meiji Nijūkunen no Haikukai (El mundo del haiku, 1896), Haijin Buson, sobre el célebre poeta y Utayomi ni Atauru Sho, (Cartas a un poeta de Tanka). En castellano son escasas las ediciones, en 1996 apareció la de Hiperion, Masaoka Shiki, Cien Haikus y, en 2019, la de Miraguano, Jardín de Escarcha.

Saliendo por la puerta

a diez pasos

El vasto mar de otoño

o

Sin que llegara a nosotros

el sol de invierno –

Arroz cocido

Taneda Santoka (種田 山頭火) (1882-1940), Taneda Shôichi, nacido en una aldea al sur de la isla de Honshu, estudió literatura en la universidad de Tokio, en 1911 publicó en la revista Seinen traducciones de Ivan Turgenev y de Guy de Maupassant. En 1926 inició el primero de sus numerosos viajes a pie por el país intentando seguir, en 1936, el viaje de Bashō. En el haiku fue seguidor de Jiruyitsu, la escuela de Ogiwara Seisensui (1884-1976) quien se ha reivindicado, como Shiki o Kawahigashi Hekigoto (1973-1937) pionero del verso libre.

La sensación de que algo falta…

Caen las hojas

También tuvo influencias de Seigetsu; Santoka escribe en su diario, en agosto de 1930, que leyó la colección completa de haikus de Seigetsu que le habían prestado y que encontró muy interesante: “Este es el libro que debería haber leído hasta el momento. Me gusta su epitafio y sus escritos son realmente geniales”. En 1932 publicó su primer libro de poemas Hachi no ko (El niño del bol de arroz). En inglés se han editado Santoka: Grass and Tree Cairn, traducido por Hiroaki Sato en 2002, The Santoka: versions by Scott Watson, en 2005 y Walking By My Self Again, también traducido por Watson en 2011. En castellano se encuentran Saborear el agua, Hiperion (2004) y El Monje Desnudo, en Miraguano (2006).

Natsume Sōseki (夏目漱石) (1867-1916) Su nombre real era Natsume Kin’nosuke, profesor de literatura inglesa, pasó tres años en Londres, entre 1901 y 1903 y, fue, sobre todo, conocido como novelista, además de por sus haikus. Publicó una veintena de novelas y relatos entre los cuales las más conocidos son Wagahai wa neko de aru, Soy un gato, Kokoro y Sanshiro. En 1887, Sōseki conoció a Masaoka Shiki quien le animó a convertirse en escritor y le inició en la composición de haikus. Es a partir de ese momento cuando toma el nombre de Sōseki, que, en chino, significa obstinado, tozudo, y empieza a colaborar en la revista literaria Hototogisu, editada Shiki. En 1905 triunfó su novela satírica Soy un gato. Hoy en día, sus obras han sido traducidas a más de treinta lenguas y, su retrato decoró, entre 1984 hasta 2004 en los billetes de 1.000 yenes. En castellano sus haikus pueden encontrarse publicados en Ediciones Satori: Sueño de la libélula (2018) y Tintes del cielo (2019).

Radiante luna.

Doy reposo al pincel,

pero no al sake.

Sōseki también rinde homenaje a Bashō y a Buson en varios poemas suyos:

La corta noche,

Bashōo se nos acerca

en son de adioses.

Kikkutsu na ume wo egaku ya shashunsei

Ciruelos en maraña:

bien os pintó el maestro

Yosa Buson.

Kyoshi Takahama (高浜 ) (1874-1959) Nacido en Matsuyama estudio literatura japonesa en Tokio y trabajó como crítico literario en la revista Nihonjin. Sus primeros haikus siguen la línea de observación de la naturaleza de Buson, en 1897 publica Haiku nyvumon (Introducción al haiku). Al año siguiente, con Shiki y otros, trasladan la sede de la revista literaria Hototogisu de Matsuyama a Tokio. Tras la muerte de Shiki, dirige la revista. En 1916 escribe Susumu beki haiku no michi (El camino que debe seguir el haiku).En 1908, publicó por entregas una novela, Haikaishi (El Haiku Maestro), siguió publicando historias cortas, alguna novela y también haikus, incluyendo un ensayo, Susumubeki haiku no michi, sobre el camino que debía tomar la composición de haikus, reivindicando la importancia del kigo, la palabra de estación. Sus haikus se publicaron en las antologías Kyoshi-kushū y Gohyaku-ku. La revista, Hototogisu, la continuó dirigiendo su hijo Takahama Toshi hasta el año 1980.

Sigo los pasos

de un  farol que va aprisa

en la fría noche

Ryunosuke Akutagawa (芥川 龍之) (1892-1927) nació en la capital japonesa y, básicamente escribió cuentos cortos: El biombo del infierno, Asesinato de la era Meiji, La muerte del poeta Bashō, entre otros. Trabajó en el departamento de literatura inglesa en la universidad de Tokio, pero fundamentalmente es conocido por su historia Rashōmon, que el cineasta Akira Kurosawa adaptó para la gran pantalla con el título homónimo. Akutagawa conoció al escritor Natsume Sōseki. Su vida fue breve, optó por ponerle fin él mismo, se suicidó a la edad de 35 años, despidiéndose con la frase Bonyaritoshita fuan, sombrío desasosiego. 

Súbitamente, el agua

se nos va de las manos

fluyendo: fluuy… flu…

En este haiku, al modo de algunos caligramas occidentales de la época, emplea la grafía ajena en la expresión icónica del poema:

Geisha del barrio Este

va en taxi a toda marcha

entre alcores en flor.  

Escribió su haiku jisei poco antes de morir:

El agua se cristaliza

las luciérnagas se apagan

nada existe  

Pero no hay exclusivamente haijin hombres. Las mujeres no solamente aparecen en algunas ocasiones en la temática del haiku, sino que activamente, son escritoras. Quizás tomaron ejemplo de todas aquellas poetisas chinas que mostraron una sensibilidad excepcional, como la gran poetisa de la dinastía Song, Li Qingzhao. Muchas mujeres fueron grandes poetisas que apreciaron componer versos tradicionales y también haiku. A principios del siglo XVII se fijaron en las composiciones de Bashō o de sus discípulos. Destaca la obra de Den Sute-jo, Sonome, Shushiki, Sono-jo, Shoofuu-ni, Chigetsu, Sute-jo y sobre todo la de Chiyo-ni (千代) (1701-1775), quien fue una religiosa budista. Casó muy joven y quedó viuda a temprana edad. Tuvo dos maestros, discípulos de Bashō: Shikō y Rogenbō. Según Rodríguez Izquierdo “Sus versos están llenos de subjetividad y han sido muy controvertidos en el sentido de que se conformen o no al patrón del haiku”. No obstante, posee haikus clásicos que se adaptan al canon exigido. El siguiente es un ejemplo de su obra:

¡Gloria de la mañana!

el pozo enredado en el cubo,

Pido agua

Nakamura Teijio (なかむらていじ) (1900-1988) fundó la revista literaria Kazahama. La composición de sus haikus es tradicionalista, respetando escrupulosamente métricas y kigo. Uno de sus haikus dice:

La flor de loto

sus hojas y las marchitas

flotando en el agua

Hoshino Tatsuko (星野 ) (1903-1984), hija del poeta y novelista Takahama Kyoshi, nació en Kōjimachi, Tokio, aunque vivió la mayor parte de su vida en Kamakura, donde reposa en el templo de Jufuku-ji. Fundo una revista de haiku para mujeres, Tamamo y también colaboró en Hotototgisu. En 1937 publicó su primera antología, de corte tradicional. El siguiente es uno de sus haikus:

Blancos los rostros

que observan

el arco iris

Suzuki Masajo (すずき まさじ) (1906-2003) regentó un bar en el barrio de Guinza, en Tokio, hizo que en los haikus se pudiera escribir sobre amor y sobre sexo. Sus versos más tradicionales son de una gran belleza. Este es uno de los más famosos:

Con viento de otoño

he recogido una concha

no sé cómo se llama

Kamegaya Chie (かめがや ) (1909-1994) pasó la mayor parte de su vida en Canadá, así que pertenece a la cultura nipona en la diáspora. No es pues extraño que sus haikus estén fuertemente influidos por la cultura occidental. La obra de Chie no es muy conocida en Japón. Esta es una muestra de sus obras:

Tan vieja estoy…

ni me inmuté al saber

que tengo cáncer

De un año a otro

no ha habido cambio alguno

Igual de sola

Nisiguchi Sachiko (にしぐち さち) (1925) ha pasado toda su vida en una aldea de cuarenta casas en el corazón de Shikoku cultivando su huerto y sus haikus privados de pretensiones. Este es uno de sus haikus:

Silencio en la montaña

Solo el ruido que yo hago

recogiendo helechos.

Kakimoto Tae (かきもと ) (1928) hija de un sacerdote budista, ha colaborado en revistas literarias y ha publicado las recopilaciones de su obra: Mukoku, Chojitsu (Días de mariposa, 1989), Kaseki y Hakutai (Cuerpo blanco, 1998). Uno de sus haikus dice:

Un ruido

cavan una fosa

detrás de las camelias.

 

© J.L.Nicolas

 

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