Sa Penya y Erwin Broner

05.03.2020 09:10

   Sa Penya no significa otra cosa que La Peña o La Roca. Corresponde al nombre de una barriada asomada al puerto de la ciudad de Ibiza. Aquí recaló, a mediados de los años cincuenta, el arquitecto Erwin Broner.

   Desde el bastión de Santa Lucía o alternativamente desde el mirador de Jaime I, junto a la catedral, se aprecia perfectamente el trazado y el porqué del nombre de la vecindad, encajada entre las defensas renacentistas que diseñó en el siglo XVII otro arquitecto, este militar, Giovanni Battista Calvi, y el mar, que rodea ambos costados del promontorio rocoso que recuerda la proa de una nave. En su vertiente meridional hay una pequeña playa, la playa de Baix de Sa Penya. Ni siquiera hay una decena de calles, que recuerdan de algún modo a aquellas encaladas del Egeo y corren paralelas bajo la muralla, aunque no alcanzan la punta del promontorio. La de la Mare de Déu, y para que no haya dudas acerca de su nombre una pequeña hornacina guarda una imagen suya, se convierte en su extremo oriental en un pequeño mirador llamado plazoleta de Sa Torre, cuyo nombre recuerda que aquí existió una de las defensas del acceso al puerto. Los nombres de las calles son descriptivos y parecen adecuados: carrer de sa Pedrera, Vista Alegre, carrer Alt, Retir, carrer Fosc, Sa Riba - calle Alta, del Retiro, Oscura, de la Orilla -. Entre sus paredes asoman peque-pequeños balcones, ventanucos aislados, sobre sus blancas fachadas reverbera la luz del ocaso que prolonga las sombras. De cuando en cuando la cal cegadora se rompe con ocres sevillanos o con azules que parecen provenir de la misma Oia, en Santorini, rodeando los marcos de algunos umbrales. Hay escaleras que ascienden dubitativas entre calles que no comparten rasante y que, en ocasiones, ocultan sus peldaños tras recodos inesperados.

   El eje principal lo conforma la mencionada calle de la Mare de Deu, donde en su parte baja, cuando llega el verano y los pequeños restaurantes sacan sus mesas a la calle, se convierte en una de las más animadas. El resto ha sufrido un progresivo proceso de degradación y de marginalidad que ha originado titulares como Sa Penya, un barrio que ya no enamora o El infierno se llama Sa Penya y que ha originado la creación de un colectivo que reclama su rehabilitación urbanística y social. Este fue, en otros tiempos, un barrio de pescadores y de trabajadores portuarios que fueron desapareciendo en los años de la llegada del turismo de masas. Fue a partir de los cincuenta cuando mereció la atención de reconocidos arquitectos racionalistas como el propio Josep Lluís Sert o Erwin Broner. Este descubrió la isla en 1933, cuando abandonó Alemania a causa de la ascensión del nazismo, y en ella, las tradicionales alquerías ibicencas. Broner y su esposa volverán en 1951 a Ibiza tras un largo periplo por Estados Unidos y Francia, esta vez se instalan en Sa Penya, aunque no lo harán definitivamente hasta 1959. Broner trabaja como arquitecto, pero también como pintor, ese mismo año crean el llamado Grupo Ibiza 59, en el que participaran los artistas Erwin Bechtold, Hans Laabs, Bob Munford, Egon Neubauer, Antonio Ruiz, Carlos Sansegundo, Heinz Trökes y Kattja Meirowsky, única componente femenina. Dedicado básicamente a la pintura abstracta el grupo organizó periódicamente exposiciones en la galería El Corsario, hoy convertida en un hotel.

   El poeta ibicenco Marià Villangómez dio noticia de la creación del grupo en un artículo publicado en octubre de ese mismo año en la revista literaria Papeles de Son Armadans: “Procedentes de una bella variedad de países, llevan algunos en la isla una larga residencia, casi diríamos arraigo. Pues bien, han sido los pintores, o un puñado de ellos, los que han sentido la necesidad, la conveniencia por lo menos, de unirse y organizarse. Así ha nacido el Grupo Ibiza 59”. El grupo se disolvería cinco años más tarde, en 1964.

   En 1960 Broner compró un solar en un extremo de Sa Penya donde construiría su propia casa aplicando, obviamente, su concepción arquitectónica en el diseño. Desde la calle Mare de Déu unas escaleras llevan a la Travessia de sa Penya y, allí, en el número 15 está la casa. Apenas una placa en la entrada la da a conocer. La construcción consta de dos plantas, la que se halla a nivel del acceso hace las funciones de vivienda con un amplio comedor y cocina con un hogar tras el cual se encuentra el dormitorio. Un gran ventanal proporciona unas magníficas vistas al mar, desde la Illa Grossa a Formentera, que se perfila claramente en el horizonte. En la planta inferior tenía el estudio y el despacho y una antesala abierta hace las funciones de recibidor.

   En el año 2003, dos antes de morir, la esposa del arquitecto, Gisela, cedió la propiedad al ayuntamiento de Ibiza junto a material relacionado con el trabajo de Broner: mobiliario, cartas, fotografías, libros y otros documentos. Material que se ha recogido y se expone en el MACE, Museu d’Art Contemporani d’Eivissa. En 2011 la casa se abrió al público, restaurada, pero con el mobiliario original, como una nueva dependencia del MACE y en el 2012 se integró a la red internacional de Iconic Houses que da a conocer casas emblemáticas abiertas al público.

© J.L. Nicolas

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